miércoles, 1 de mayo de 2019

FRANCISCO VALVERDE, HIJO PREDILECTO DE PLASENCIA


           Francisco de Jesús Valverde Luengo (Plasencia, 1943), conocido popularmente como Paco Valverde, maestro nacional, escritor, presidente de asociaciones de discapacitados, recibió el pasado 27 de abril el título de Hijo Predilecto de Plasencia, un reconocimiento que premia su dedicación a la docencia en su ciudad natal, a la cultura y, sobre todo, al mundo de la discapacidad.
            Paco Valverde cursó Magisterio por libre (1961-1963) en la Escuela Normal de Magisterio "Rufino Blanco" de Cáceres, donde también logró la oposición. Comenzó su ejercicio profesional contratado por los Maristas como profesor en el Colegio de San Calixto de Plasencia (1963-1972). Agotada su excedencia en el Magisterio Nacional, fue destinado a Sevilla. En 1973 obtuvo por concurso plaza en Galisteo (Cáceres), donde ocupó la dirección del centro hasta 1991. Posteriormente se hizo cargo de la dirección del Centro de Educación Especial "Ponce de León", en Plasencia, en el que estaría hasta su jubilación en septiembre de 2011. En este centro organizó los Juegos Extremeños del Deporte Especial (JEDES) de 1992, 1996, 2002 y 2007, junto con PLACEAT. Es coautor de los libros "Extremadura en la Escuela" para ciclo inicial y ciclo medio de EGB (1984) y coautor de "Extremadura en América" (1992) con motivo del centenario del Descubrimiento. En 1978 participó en la creación de la Semana de Extremadura en la Escuela, siendo coordinador de la misma y organizador de las Convivencias en Plasencia (1983), que reunió a 11.000 escolares y en Galisteo (1987), en la que participaron 10.000. Creó Las Marchas Andando de Escolares: Galisteo, Valencia de Alcántara (1988), Montijo (1989) y Tornavacas (1990). Presidió la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) del Colegio "Alfonso VIII" y la Federación Regional de Asociaciones de Madres y Padres de Centros Públicos de Extremadura (FREAPA CP). En 1988 viajó a Chile y Argentina, donde expuso en la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) el proyecto educativo de Extremadura en la Escuela.
 
            En 1967 contrajo matrimonio con Isabel García Herrero. Su primera hija, Ana Carolina, sufre una lesión cerebral por un accidente en el parto. En 1979 nació su segunda hija, Isabel, llamada por su hermana mayor como Isel y conocida en la UCI pediátrica del hospital donde trabaja como la doctora Isel Valverde. El nacimiento de su hija mayor suscitó en él una atención prioritaria a la educación especial en los ámbitos asociativos y del voluntariado.[1] En octubre de 1991 fue elegido presidente de la Asociación de Familias y Amigos de las Personas con Discapacidad Intelectual adultas (PLACEAT) de Plasencia. En junio de 1995 preside la Federación Extremeña de Asociaciones de Personas con Discapacidad Intelectual (FASEX)         , después Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad Intelectual (FEAPS) y hoy, de Plena Inclusión, donde permanece hasta 1999. De 2004 hasta 2006 ocupa de nuevo la presidencia y es miembro de la junta directiva a nivel nacional. En 2008 fue elegido presidente de la Fundación Tutelar de Extremadura para la Promoción, Apoyo y Atención a las Personas con Discapacidad (Futuex). En su nombre presenta en Santiago de Chile una ponencia en la Universidad Católica sobre el funcionamiento de la Fundación. Posteriormente, en Atenas y Roma presenta la misma ponencia sobre Inclusión durante 2009.
            En 1980 se crea la Cofradía Extremeña de Gastronomía, en la que ocupa los cargos de vicepresidente, secretario y actualmente el de archivero y es el primer cofrade en ostentar el título de cofundador. En 1991 fue nombrado cronista oficial de la villa de Galisteo y, en la actualidad, es vicepresidente de la Asociación de Cronistas Oficiales de Extremadura. En 2003 es elegido presidente de la Asociación Cultural Placentina "Pedro de Trejo", cargo que ocupa actualmente. En 2010, el Consejo de Gobierno de la Junta de Extremadura le otorga la Medalla de Extremadura. [2] Desde su adolescencia mantiene un Archivo y Biblioteca de Temas y Autores Extremeños (ABITAEX), en el que tiene numerados en la actualidad 3.823 libros y una extensa colección de artículos de prensa.
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[2]  Véase Diario Oficial de Extremadura número 150, de 5 de agosto de 2010. (http://doe.gobex.es/pdfs/doe/2010/1500o/10040185.pdf).


sábado, 20 de abril de 2019

"LA LUZ DE EXTREMADURA EN LOS TEXTOS E IMÁGENES DE VIAJEROS Y CRONISTAS"

        
            No es la primera vez que el historiador del arte y las tradiciones extremeñas, José Antonio Ramos Rubio, acude a la fotografía para revelarnos el pasado de monumentos, personas, paisajes, retratos y arquitectura de los siglos XIX y XX, apenas conocidos por las nuevas generaciones gracias a las transformaciones habidas en el transcurso del tiempo. La nueva aportación que acaba de aparecer --La luz de Extremadura en los textos e imágenes de viajeros y cronistas [1]-- nos ofrece unas pinceladas de imágenes e interpretaciones de los lugares que visitaren y de sus antepasados que han sabido conservar esas fotografías reveladoras del pasado, de los espacios que habitaren, de los monumentos que les rodearen y de los familiares con quienes convivieren y que ya no están entre nosotros.
 
            Cuarenta y tres poblaciones extremeñas están presentes en esta obra (16 de la provincia de Badajoz y 22 de la de Cáceres), en la que no faltan sus municipios más importantes: Badajoz, Jerez de los Caballeros, Llerena, Medellín, Mérida, Montijo, Olivenza, Zafra y Zalamea de la Serena, entre los pacenses; y Alcántara, Arroyo de la Luz, Baños de Montemayor, Cáceres, Cáparra, Guadalupe, La Vera, Yuste, Las Hurdes, Montánchez, Montehermoso, Plasencia, Talavera la Vieja, Trujillo o Valencia de Alcántara, entre los cacereños.
            Como ya sucediere con otras obras anteriores [2], el lector puede ojear en este libro, junto a los monumentos más representativos de cada población, las familias que lo hicieron posible, a la vez que nos ofrece una pequeña muestra de la riqueza fotográfica atesorada en archivos, hemerotecas o colecciones particulares, guardadas en las arcas de nuestros antepasados y que hoy ven la luz.
            Hasta mediados del siglo XX, no era frecuente ver en nuestros pueblos ni fotógrafos ni fotografías. Los abuelos tenían que ir a las ciudades para hacerse un retrato en algún estudio que inmortalizara su boda o algún momento familiar. Solo las familias acomodadas tenían a su alcance la posibilidad de detener en el tiempo esas instantáneas de luz que daban luz para la historia a su existencia. Fueron los viajeros y cronistas quienes, ya cámara en mano, inmortalizaron para la historia monumentos, paisajes, arquitectura, familias, que, pasado el tiempo, fueron a parar a los archivos y bibliotecas, para testimonio de un pasado cambiante, que aún permanece entre nosotros, pero que quizá no conocimos como lo vemos en nuestros días. En otros casos, las familias no se han desprendido de esas fotos antiguas, guardadas en cajas metálicas o en viejos álbumes que, de cuando en cuando, ojean para recordar a los familiares ausentes, el pasado que se fue, o el presente ya más lejano en el que apenas nos reconocemos. En todo caso, unos y otros contribuyen a enriquecer el conocimiento de la historia, del que la fotografía, como una rama de ella, comenzó a ser parte importante en el siglo XIX y que gracias a recopilaciones como las que ofrece esta obra pasan a ser dominio del común de los espectadores que jamás pudieren conocerlas. Los antiguos viajeros de siglos anteriores a la existencia de la fotografía convencional tuvieron que valerse de dibujos a plumilla en los que dejaban constancia de los monumentos de las ciudades y pueblos que visitaren.
            Por ello, estas recopilaciones tomadas de los archivos o de colecciones particulares se suman a un mundo que, desde la aparición de la digitalización de la fotografía, en la década de los 90, ha conocido un desarrollo tan espectacular que cada individuo es ya un archivo de la instantaneidad de los momentos vividos, fijos o vivos, con una cámara de mano.
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[1] Vid.: Ramos Rubio, José Antonio y De San Macario Sánchez, Óscar: La luz de Extremadura en los textos e imágenes de viajeros y cronistas, Iberprint, Badajoz, 2019, 234 págs.
 
[2] Véanse las obras del autor Cáceres en fotos desde 1850. Vida de una ciudad de provincia (Diputación Provincial de Cáceres, 2017) y Cáceres; retrato y paisaje (1860-1960), Ediciones Amber Ley, Madrid, 2019.

miércoles, 17 de abril de 2019

QUINTA PALABRA


Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la Escritura, dijo: `Tengo sed´. Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca." (Jn, 28-29).

           El Crucificado ha gritado su quinta palabra desde la Cruz: "Tengo sed" (sitio, en latín; en hebreo,  אני צמא ). Tiene el Nazareno una sed humana, fisiológica, propia del tormento de los crucificados; y una sed espiritual que le invita a consumar la redención para la salvación del mundo. Antes de la sexta --Todo está consumado" (Jn, 19-30)-- y de la séptima palabras: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu... (Lc., 23-46).
            La sed es consustancial al ser humano. Herido de muerte (manos y pies clavados a la Cruz, el pecho atravesado por la lanza de un soldado), el Redentor tiene sed, la sed de los heridos en la batalla, de los recién operados, de quienes han perdido mucha sangre, con fiebre alta. Su cuerpo es una hoguera ardiente sin consumirse; los labios y la lengua resecos y tiene sed. Apenas la quinta palabra alcanza el suspiro: sitio (tengo sed). Tiene sed el rey del mundo, Aquel que dijo un día del Génesis: Háganse las aguas y las aguas llenaron los abismos del mar. Tuvo sed quien trajo el diluvio, quien esponja las nubes sobre los sembrados, el hacedor de tormentas y charcas; tiene sed la fuente misma para saciar la sed del mundo.
            El mundo está sediento, Señor, de otra sed: hay sed de justicia, sed de igualdad, sed de una vida más justa, sed de amor, sed de vida, sed de vivir y no se halla en el mundo el manantial para saciar esa sed de manera abundante. Tu sed es nuestra sed, decía San Agustín y no te buscamos para saciarla porque no buscamos la fuente de vida eterna. Te mueres de sed y gritas que tienes sed. Tú que dijiste un día: El que tenga sed, que venga a mí y beba. El que cree en mí, de su interior correrán ríos de agua viva. (Jn., 7: 37-39). La fuente de la vida tiene sed y los sedientos del mundo andan perdidos por el espejismo del oasis y las fuentes mentirosas que no logran apagar esa sed. Tendremos que volver a Samaria donde pediste a la samaritana que te diera de beber y a la que dijiste: Todo el que beba de este agua volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé, se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna... Dame de esa agua, Señor, --le respondió la samaritana-- para que no tenga más sed y no tenga que venir aquí a sacarla. (Jn, 4, 5:15).
            Qué le falta, Señor, a tus criaturas sino la sed de vida, de amor, de felicidad, que tantas veces se troca en sed de venganza, en deseo del mal al prójimo, como si ellos no hubieren un día tu propia sed, por la que Tú das la vida, aunque asumas su sed y pidas agua y te den vinagre. Ya lo profetizó David: Y para mí me dieron a beber vinagre. (Salmo 69: 21). Solo el martirio apagó su sed, pero el profeta dijo: Los afligidos y los necesitados buscan agua, pero no la hay; su lengua está reseca de sed. Y, el Señor, les responderá: yo, el Dios de Israel, no los abandonaré (Isaías, 41:17). Recordamos hoy el Sermón de la Montaña en tu cuarta bienaventuranza: Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos serán saciados (Mt. 5, 3:2 y Lc., 6, 20-23).  En-séñanos, Señor, el camino de tu fuente y danos tu agua de vida eterna... porque hoy, más que nunca, no podemos caminar/ Con hambre bajo el sol.../ Señor, yo tengo sed de Ti,/ Sediento estoy de Dios;/ Pero pronto llegaré a ver/ El rostro del Señor/, dice el canto popular...