domingo, 27 de marzo de 2022

LAS BODAS DE MARÍA LUISA



    Ahora ya no es un sueño, María Luisa. ¡Tantas fechas fijadas desde hace más de veinte años para tu boda y sin desposarte…! Al fin, ya la tienes: el 2 de julio acogerás en tu lecho a Aristófanes; después serás Penélope, Antígona y Numancia, y “Las bingueras de Eurípides” despedirán tu larga tornaboda el 30 de julio. ¡Tantos años reconociéndonos sin conocernos!, como un sueño inacabado que no se hiciere nunca realidad. Promesas de amor incumplidas, peticiones de mano no satisfechas…, tus novios todos dándote largas, olvidándose de ti; atado con cadenas el acceso a tu puerta, sin poder darte la mano ni besarte, menos aún oficializar la petición.

    En el centro de la ciudad antigua, tu belleza de años marchitándose desde 1989, en que la Junta cedió tu mano al ayuntamiento por 99 años. Décadas sin cine ni teatro en la ciudad antigua. Nada podías darnos, querida; nada sin decirnos, una eternidad esperándote, como Penélope a Ulises.  Solo pervivía el nombre de tu mecenas, María Luisa Grajera, quien no te dio su nombre, sino el de la infanta de España María Luisa de Borbón (Madrid, 1832; Sevilla, 1897), hija de Fernando VII de España y de María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, nacida en el Palacio Real de Madrid, bautizada en el Real Sitio de Aranjuez, casada con Antonio de Orleans, duque de Montpensier, cuyo palacio diste a Sevilla (hoy de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía) y pusieron tu nombre al parque así conocido, con una estatua del cacereño Enrique Pérez Comendador (Hervás, Cáceres, 1900; Madrid, 1981).

    Te he escrito tantas veces, corazón, que he perdido la cuenta en la larga espera: el 15/08/2015 te escribí la primera carta: “Esperando a María Luisa… en el Teatro-Cine”: el 17/06/2016, “No tardes más, María Luisa”; el 27/12/2017, “Siempre te esperaré, María Luisa”. El 13 de noviembre de ese año vi en el BOE el anuncio de licitación de las obras de tu rehabilitación por el Ministerio de Fomento, con un plazo de ejecución y entrega de veinte meses.... Desde 1999 esperándote; desde 2017, muchos más que veinte meses.

    Ha llegado, al fin, la hora de los desposorios; el interior, el exterior y la fachada, remozados; tu ajuar de novia, dispuesto; las nupcias a la espera. Eres la novedad del LXVII Festival de Teatro Clásico de la era moderna, junto al Teatro Romano, Cáparra, Medellín y Regina. “¡Que salga Aristófanes”, de Els Joglars, será tu estreno; “Penélope” del Ballet de Murcia; “Antígona”, de Sófocles, por la compañía portuguesa Chapitô ; y “Las bingueras” de Eurípides, de “Las Niñas de Cádiz”…, los siguientes.

    No eras tú, María Luisa, cielo, un teatro más de Mérida. En los años veinte, antes de que abrieras tus puertas, había en la ciudad seis salas de cine: Ponce de León, Liceo, Artesanos y Cinema Moderno y, en verano, el Ideal y el Victoria. En 1971 todavía había nueve salas. El 15 de julio de 1988 se proyectó tu última película: Kundun, de Martin Scorsese. Los cines de verano e invierno fueron cerrándose. Mérida parecía bastarse con el Teatro Romano; pero no podía cerrarse una etapa de setenta años así como así. Los artistas y amantes del teatro Ateneo Libertario de Mérida publicaron en el Día Mundial del Teatro 2011 una esquela en octavilla que decía: “Con motivo de la rehabilitación del teatro que lleva mi nombre, he decidido descansar en paz y ceder mi nombre a Margarita Xirgu, más joven y teatrera que yo. Rogamos un aplauso para ellas” (Véase José Caballero Rodríguez, en “Historia gráfica del cine en Mérida (1898-1998)”, Editora Regional de Extremadura). No importa ya. Antes Cine Navia, después el nunca olvidado Teatro-Cine María Luisa; ahora ya, y para siempre, Teatro María Luisa. No ha muerto tu nombre, amor. Seguías viva en el corazón de muchos emeritenses que jamás te olvidaron, como a tu fundadora, María Luisa Grajera, como a la infanta de España que te dio su nombre.

    Ningún taxista podrá decirme ya que “está cerrado”, cuando hace años le pedí a uno que me llevara hacia ti, a la salida del ferial, junto al río. “Ya lo sé, señor, pero tengo estacionado allí mi coche.” Y él me respondió: ¡Ah, usted disculpe, caballero…” Antes de que se abran tus puertas para el estreno volveré a verte, cariño, apego, ternura, pasión, adoración, querencia, afecto, predilección por ti, como por el Teatro Romano cuando lo vi por vez primera a los 15 años…; como en la canción del Dúo Dinámico “Quince años tiene mi amor”: “Si le doy mi mano ella la acariciará/si le doy un beso ya sabe lo que es soñar…” Soñamos demasiado, amor, por ti; pero despertamos, al fin, a comienzos de verano e iremos a tu boda para compartir con tantos la larga espera de Penélope por ti; como en la canción de Serrat: “Adiós, amor mío,/ no me llores/ antes que/ los sauces caigan las hojas…/ Piensa en mí/ volveré a por ti…”, veinte años esperando, como Ulises, por volver a verte, delicia de tu nueva luz…


lunes, 21 de marzo de 2022

S. M. LA REINA DOÑA SOFÍA, ALCALDESA HONORARIA PERPETUA DE MÉRIDA



La primera visita oficial a Extremadura de Su Majestad el Rey don Juan Carlos I y S. M. la Reina doña Sofía como Reyes de España, en los primeros días de marzo de 1977, se inició en el Parador Nacional de Turismo “Vía de la Plata” con una recepción a una amplia representación de la sociedad extremeña el día 9.  En aquel acto, el alcalde de la ciudad, Pedro José Aranguez Gil, ofreció a Su Majestad la Reina su bastón de mando, “símbolo de su nombramiento de alcaldesa perpetua de la ciudad”. [1]

Dos días antes, se celebró en el salón de actos de las Casas Consistoriales un pleno extraordinario con un único punto en el orden del día: Designación de S. M. la Reina de España doña Sofía como alcaldesa honoraria perpetua de Mérida.

El secretario accidental, Antonio Salmerón Ruiz, dio lectura “a la moción que formula la Alcaldía en la que, tras diversas consideraciones sobre la egregia personalidad de la Reina de España, propone su designación como Alcaldesa Perpetua Honoraria de la ciudad. Continúa exponiendo --verbalmente-- los méritos y circunstancias que concurren en la Reina de España, su fina sensibilidad cultural y artística y su afección al campo de las Humanidades, facetas estas que comportan a la vez la obligación y el alto honor para la Corporación municipal de designarla de la forma indicada, en una ciudad que, tanto por sus venerables vestigios arqueológicos, como por las páginas que la historia escribió con sus hombres y sobre sus tierras, la erige en hito señero de la historia y de la cultura de España. La Corporación, por aclamación, acuerda designar a S. M. la Reina de España Doña Sofía con el título de Alcaldesa Honoraria Perpetua de Mérida”. [2]

Su Majestad el Rey Don Juan Carlos respondió con estas palabras: “Agradezco muy sinceramente el nombramiento de la Reina como alcaldesa perpetua de esta ciudad. Y lo agradecemos porque nos llega profundamente al ligarnos de forma especial con estas tierras cuna de hidalgos, caballeros y conquistadores que han dado gloria a nuestra querida Patria, y que estamos seguros han de conquistar con su esfuerzo y el apoyo de todos los españoles el lugar que en justicia le corresponde.” [3]

En el diario Hoy se enumeraban los regalos que les ofreció el Ayuntamiento a Su Majestades los Reyes. “A Su Majestad la Reina doña Sofía se le entregó una placa de plata en la que va inscrito el certificado del nombramiento de Alcaldesa Honoraria Perpetua de Mérida, firmado por el secretario y el alcalde; la Medalla de la Corporación Municipal; un alfiler con el escudo de oro de la ciudad; el libro de actas del Simposio de Historia Antigua celebrado en el Bimilenario; la Historia de Mérida de Moreno de Vargas y un retrato S. A. R. el Príncipe Felipe realizado por un enfermo del Hospital Psiquiátrico en estaño repujado. Al Rey, por su parte, le regalaron la medalla de oro de la ciudad y una colección de medallas del Bimilenario en oro, plata y bronce.

 El Rey dijo en su intervención: “Agradezco muy sinceramente el nombramiento de la Reina como alcaldesa perpetua de esta ciudad” y la Reina manifestó: “Agradezco el nombramiento de alcaldesa perpetua de esta bella ciudad y esperamos volver para verla detenidamente.” [4]

Su Majestad la Reina Doña Sofía nació en Atenas el 2 de noviembre de 1938. Hija primogénita de los Reyes de Grecia Pablo I y Federica, su familia pertenece a una de las Casas Reales más antiguas de Europa.

Pasó parte de su niñez en Egipto y África del Sur, pues su familia tuvo que expatriarse durante la II Guerra Mundial. Regresó a su patria en 1946. Completó su formación en el internado alemán de Schoss Salem y, de nuevo en Atenas, se especializó en Puericultura, Música y Arqueología. Participó como suplente en el equipo de vela griego durante los Juegos Olímpicos de Roma en 1960.

El 14 de mayo de 1962 contrajo matrimonio en Atenas con el Príncipe Don Juan Carlos de Borbón y Borbón, y en los años siguientes nacieron sus tres hijos: la Infanta Elena el 20 de diciembre de 1963, la Infanta Cristina el 13 de junio de 1965, y el Príncipe Felipe el 30 de enero de 1968, que le han dado ocho nietos.

Además de su participación en actos oficiales e institucionales, Doña Sofía dedica gran atención a actividades sociales y asistenciales. Es presidenta ejecutiva de la Fundación Reina Sofía. Ostenta, además, la presidencia de honor de varias instituciones culturales y musicales, como la Escuela Superior de Música Reina Sofía.

La Reina Doña Sofía es Académica de Honor de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y de la Real Academia de la Historia. Ha recibido el Doctorado Honoris Causa por las Universidades del Rosario (Bogotá), Valladolid, Cambridge, Oxford, Georgetown, Évora, Nueva York y Seisen (Tokio). [5]


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[1] Vid.: Diario Extremadura de 10/03/1977, pág. 3.

 [2] Vid.: Acta del Pleno extraordinario celebrado en el Ayuntamiento de Mérida el día 7 de marzo de 1977.

 [3] Vid.: ob. cit. Diario Extremadura.

 [4] Vid.: Diario Hoy, de 10/03/1977, pág. 11.

 [5] Vid. Web de la Casa de Su Majestad el Rey. Biografía de S. M. la Reina Doña Sofía.


martes, 15 de marzo de 2022

DEFENSORES DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD


    Acaba de surgir en Cáceres un grupo de Facebook de amigos defensores de las personas con discapacidad. Su objetivo es hacer una carrera solidaria entre personas que viven la discapacidad, bien porque tengan hijos biológicos, adoptados o acogidos que, aunque iguales entre todos, viven, trabajan o tienen discapacidad. Pretenden ayudarse entre ellos; denunciar lo denunciable; ensalzar a las asociaciones y colectivos que hacen bien su tarea… Ante la confusión reinante entre muchos padres, es primordial ayudarse mutuamente. Hay jubilados que se apuntan a la tarea. No puede tolerarse que, en pleno siglo XXI, los discapacitados sufran un retroceso en sus derechos como personas. Invitan a técnicos, abogados, médicos, cuidadores…, a aportar su granito de arena para luchar por esas personas especiales. Todos a una, sin que nadie capitalice una idea.

El proyecto no pretende, tampoco, servir de trampolín para un trabajo; para que otros recojan a los discapacitados que pudieren cubrir sus necesidades, pero que nada les dieren de lo que tanto necesitan: el cariño que solo unos padres pudieren darles.

María José Pérez y su marido Chema Tovar acogieron en su casa hace casi treinta años a ocho discapacitados, que convivieron con sus dos hijas, al tiempo que crecían sanos en familia y trabajando fuera de casa cuando les llegó la hora. En 2015, la mamá adoptiva de los discapacitados recibió un reconocimiento de la Asociación de Mujeres de Extremadura por la Innovación y el Desarrollo de Plasencia.

El padre Ángel (Mieres, 1937), fundador de Mensajeros por la Paz, le propuso a Chema hacer de su casa un lugar de acogida para niños con discapacidad psíquica. Después los pequeños pasaron a depender de la Junta de Extremadura y su casa se convirtió en un piso tutelado. “Cuando llegaron --contaba María José en El Periódico Extremadura (07/03/2015)-- no sabían convivir en un hogar y les enseñamos a vivir en familia. Tanto que los acogidos les llaman “papá” y “mamá”.

De ellos, con su experiencia, ha nacido esta idea que han compartido con otras muchas personas que la apoyan. No desean figurar ni presumir de nada de lo que han hecho, ni siquiera ser protagonistas de la aventura que han iniciado con tantos como se necesitan para ayudar a los perdidos en el camino que no saben transitar.

Es mucho el camino hecho ya; pero también es verdad que la pandemia ha fracturado algunos de los logros conseguidos. Se ha desvirtuado el espíritu de acogida en algunos centros por falta de recursos económicos; pero, sobre todo, por la carencia de alma y corazón que necesitan todas las personas discapacitadas por parte de sus cuidadores.