jueves, 15 de septiembre de 2022

MORIR EN SOLEDAD


        Foto: Pixabay. José Antonio Alba

Hay dos soledades en la vida: la física y la moral. Una voluntaria, otra subjetiva. La primera es de quien está solo en la vida: del latín solitariu, quien está solo, el que no tiene compañía habitual, quien está soltero. La soledad física es la de aquella persona que no tiene a nadie en su entorno. Vive solo. En la ciudad, en comunidad por lo general; en el pueblo, más acompañado por solidario. La soledad moral es más compleja y menos visible. Es sentirse solo dentro de sí mismo, en la vida, en su cabeza, de manera subjetiva.

Los solitarios son personas que prefieren estar sin compañía y lo disfrutan. Pensamos, a veces, que las personas solitarias son raras, están tristes, son inestables; pero son felices así. De hecho, estar en su sola compañía les hace sentirse en plenitud. “Más vale estar solo que mal acompañado” es un refrán castellano que manifiesta que es preferible la soledad que una mala compañía. “Una alma sola, ni canta ni llora.” La persona solitaria está sola físicamente, pero está fuerte consigo misma, reflexiva, productiva, con autoestima por sí. Una persona solitaria se conoce a sí; nunca están solos porque se tienen a sí mismos. Son leales, les gusta estar solos; son incondicionales y generosos. Tienen una mente abierta al mundo, aunque parezcan encerrados en sí mismos. Se aíslan para recargar, pero son fuertes ante las adversidades. Valoran el tiempo como un bien irrecuperable.

Cada día hay más solitarios en nuestra sociedad. Gente que vive sola, sin familia, y, llegada su hora, mueren en la cama, en soledad. Dos hombres han aparecidos muertos en sus camas en Cáceres entre julio y agosto; otro, en un descampado. Los casos van aumentando sin que nadie ni nada pongan solución a este fin tan triste a la vida. Habrá muertes repentinas; otras, en cambio, más duraderas, sin medicamento alguno que les alivie el tránsito de la vida; pero, sobre todo, sin nadie de familia, sin ninguna mano amiga que le despida en el adiós definitivo. No vemos a algún vecino durante días. La última vez que le vimos, entraba a casa; pero no le hemos vuelto a ver. Llaman a la puerta y nadie responde. No saben que tenga familia en la ciudad. Jamás vieren a otras personas entrar en su casa; pero, en un momento, tenemos noticias de ellos porque la vida se les ha ido. Llaman a la Policía, esta a los bomberos, entran en su casa y lo encuentran ya dormidos para la eternidad. Al mendigo lo incineran. Sobre los otros, indagarán si hubieren familia. No sabemos si tienen alguna; pero murieron en soledad, como la vida que desearen para sí. Lo más triste para un ser humano. Solos en vida, quizá afortunados porque no se sintieren tales, pero solos a la hora de la muerte.

Cada vez hay más solteros; cada día, más soledad. “Siempre está sola”, “es un solitario”. No hay solitario sin voluntad propia; es peor la soledad en quien la habita sin querer; quien la abraza porque no tiene con quién compartir ni desea hacerlo por desconfianza; quien se sobrepone, empoderado de sí, a la realidad ambiente que nos rodea.

Hay separaciones tempranas y divorcios tardíos. Mucha gente se casa con el primero o la primera que llega y surge el fracaso. La madre, por lo general, cargará con la custodia, el cuidado y el mantenimiento de su hijo; pero hay en muchos, cada día más, un divorcio de cansancio o de conveniencia: el divorcio con nietos… Una soledad en vida, otra peor soledad en la muerte sin compañía de nadie.

viernes, 9 de septiembre de 2022

UNA SEÑORA REINA, ENTRE LA LEALTAD Y LA FIDELIDAD


La reina Isabel II y su esposo, el Duque de Edimburgo
(Getty Images)

    Hay dos valores no contrapuestos puestos de relieve en esta hora del fallecimiento de la reina Isabel II de Inglaterra, una señora reina y una reina tan señora y marcada tanto por su discreción como por los silencios de una mujer herida, nunca de una reina mancillada. Entregó su vida a su pueblo y a la Corona. Fue leal y fiel a sus súbditos y familia, que ahora la lloran.

    La lealtad es el cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien; la virtud militar por excelencia (“se comportará en todo momento con lealtad y compañerismo”). La fidelidad es la lealtad, la observancia de la fe que alguien debe a otra persona, la exactitud en la ejecución de algo.

    Pregunté en una ocasión a una amiga el porqué de la separación de otra compañera y me respondió: “Creo que fue una cosa de infidelidad.” Sonreí para mis adentros, al tiempo que le preguntaba quién es no infiel hoy a su pareja, salvadas todas las excepciones que hubiere. Nuestras mujeres ascendientes eran fieles hasta la muerte, aun conociendo la infidelidad de sus cónyuges. En el antiguo régimen, como en tiempos de la vida pública de Jesucristo, las mujeres eran lapidadas, cuando no `crucificadas´ de palabra y obra, si fueren adúlteras. En el régimen anterior al actual del 78, el hombre podría serlo y no pasaba nada; nunca la mujer, a cuyo esposo, si aquella fuere adúltera, se le otorgare la gracia de la separación.

    En el consentimiento matrimonial canónico se recitan las frases: “Yo (nombre del esposo) te recibo a ti (nombre de la esposa) y me entrego a ti y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarte y respetarte todos los días de mi vida.” Y en la fórmula dialogada para el consentimiento: “Yo te recibo como esposa y prometo amarte fielmente toda mi vida”, e igualmente la esposa, hasta que reciban la bendición y se intercambien las arras y las alianzas. La fidelidad por encima de la lealtad.

    No obstante, ni las arras ni las alianzas ni la fidelidad proclamada entre los contrayentes son signos inequívocos de una fidelidad permanente y eterna hasta que “la muerte nos separe”. Para la Iglesia, la cualidad del pecado puede ser “de pensamiento, palabra, obra y omisión”. Hombres y mujeres, matrimonios o no, son cada día infieles, aunque no de obra, de pensamiento, palabra, omisión y deseo. Por ello, reclamamos el perdón divino en nuestras oraciones a Dios.

    Se ha escrito que el príncipe Felipe de Edimburgo (Corfú, 1921; Windsor, 2021), esposo de la reina Isabel II y príncipe consorte del Reino Unido de Gran Bretaña, de Irlanda del Norte y de los Reinos de la Mancomunidad de Naciones, desde 1952 hasta su muerte el pasado año, representó mejor aquello de lealtad versus fidelidad. El príncipe Felipe fue fiel a la reina, pero no a su esposa, y también leal a la Corona por encima de sus deslices. Y la reina Isabel II habría añadido: “Prefiero que sea leal a mi persona y lo que encarno (la Corona) antes que fiel al vínculo que nos une, el matrimonio.” Una señora reina por encima de todo.

    En España, aun los ministros republicanos coaligados con el Gobierno, deben prometer y jurar al menos tres cosas: cumplir con la Constitución, hacerlo con fidelidad al Rey y mantener en secreto las deliberaciones del Consejo de Ministros (Real Decreto 707/1979, número 83, de 6 de abril de 1979, BOE-A, 1979-9543). Habría que preguntarse si todos los ministros cumplen la Constitución con fidelidad al Rey.

    ¿Ha sido leal al Rey la profesora extremeña de Derecho Constitucional de la Universidad de Extremadura, que lo prometió (consejera de Vivienda de la Junta con el presidente Ibarra, ministra de la Vivienda del Gobierno de España con el presidente Zapatero y consejera de Educación de la Embajada de España en Rabat en el gobierno del presidente Sánchez) cuando hace unos días respaldaba las ambiciones históricas de Marruecos sobre Ceuta y Melilla en un congreso celebrado en Tetuán, “porque suponen una afrenta a la integridad territorial de Marruecos y que son “vestigios” que “interfieren” en las relaciones del país norteafricano con España. (Véase El Confidencial, de 03/09/2022). El presidente de Melilla la considera una “desleal” e Imbroda, senador popular por Melilla, dijo algo más: “El amor con un marroquí y supongo que algo más material la lleva a ir contra España…” Por algo los tres presidentes se la quitaron de encima. No podría esperarse otra cosa de quien va por libre por la vida, aunque sea profesora de Derecho Constitucional.

    Y así vamos, ni fidelidad en el matrimonio ni lealtad con la Corona y con el Rey por parte de sus ministros, aunque la hubieren prometido. Nunca llegaremos a la altura de los ingleses, que antes cantaban “Dios salve a la reina” y mañana cantarán “Dios salve al rey”.  Que Dios salve a España…


lunes, 5 de septiembre de 2022

MEDALLAS DE EXTREMADURA 2022, ENTRE LA PRECIPITACIÓN Y LOS MERECIMIENTOS


   Son conocidas ya las Medallas de Extremadura 2022 concedidas por el Consejo de Gobierno de la Junta de Extremadura el pasado 28 de julio y que serán entregadas en el Teatro Romano de Mérida en la tarde-noche del miércoles 7, víspera del Día de Extremadura.

    A la controvertida Medalla a la fusión de Don Benito-Villanueva de la Serena, a propuesta del presidente, por “haber demostrado una inteligencia colectiva que se echa mucho en falta en estos momentos” y cuyos resultados del referéndum del 20 de febrero pasado la Asociación Siempre Don Benito recurrió ante el Juzgado de la Contencioso-Administrativo número 2 de Mérida y que se halla pendiente de un juicio, además del nombre elegido por las dos corporaciones (Vegas Altas), también rechazado por ser el nombre de una pedanía de la comarca, y que ha sido calificada de “precipitada” y de “Medalla política” por ambas razones, hay otras, sin embargo, que no admiten discusión más que la subjetiva que puedan tener los ciudadanos sobre otros candidatos con mayores méritos para ser medallistas. Mejor hubiera sido posponerla hasta que estuviese resuelto el recurso y el propio nombre que ahora se invoca y la fusión y su nombre resultantes hubieren recibido todos los parabienes legales y fueren inscritos en el registro del Ministerio del Interior y aparecido en el BOE. Al presidente le ha podido el alma del partido y el espíritu de la fusión, no tanto la razón de la ley y la oposición ciudadana. El alcalde de Don Benito fue su consejero de Fomento y el de Villanueva de la Serena es el presidente de la Diputación de Badajoz, ambos socialistas.

    Así, a título póstumo, se otorga la Medalla de Extremadura a Marco Antonio Sánchez Becerra, fallecido en septiembre de 2021, tras luchar contra la esclerosis lateral amiotrófica y su activismo en la lucha contra la ELA, así como a la Federación Extremeña de Caza (FEDEXCAZA), tras recibir el apoyo de casi cien ayuntamientos de la región por su trabajo por la sostenibilidad, el medio ambiente y la naturaleza de la región.

    Hasta ahí, excepto el primer caso, puede parecer todo normal. Y es de lo que se ha hablado y lo que la mayoría conoce. No tanto las titulares de las otras dos Medallas, concedidas a una investigadora y profesora pacense y a una abogada cacereña, que han logrado la cumbre en sus respectivas profesiones y que son ejemplo para las mujeres extremeñas que comienzan su formación y peregrinaje profesional por la vida. No se trata ahora de empoderamiento de la mujer, ya empoderadas por sí mismas, sino del reconocimiento de unos méritos profesionales y académicos brillantes.

Guadalupe Sabio Muzo
(Foto: Alfonso Mora)

    Guadalupe Sabio Buzo (Badajoz, 1977), licenciada en Veterinaria (2000) por la Uex, con premio extraordinario fin de carrera y premio por su grado de máster (2001), realizó el doctorado en la Uex y en la Unidad de Fosforilación de Proteínas en Dundee (Escocia). La profesora Sabio Buzo es directora de un grupo de investigación en el Centro Nacional de Investigadores Cardiovasculares del Instituto Carlos III de Madrid. Tras obtener su doctorado, se trasladó a la Universidad de Massachusets, donde trabajó como investigadora asociada en un programa de medicina nuclear para estudiar la función in vivo de una cadena de proteínas en la célula. En 2009 regresó a España y se incorporó al Centro Nacional de Biotecnología como investigadora joven y más tarde consiguió ser investigadora principal en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares. Su línea principal de investigaciones el papel de las quinasas activadas por el estrés en el desarrollo de enfermedades asociadas a la obesidad como enfermedades cardiovasculares, diabetes y el cáncer hepático. Actualmente estudia los mecanismos moleculares asociados a la obesidad que pueden predisponer al hepatocarcinoma, un tipo de cáncer de hígado que representa la segunda causa más común de muertes por cáncer. Entre sus descubrimientos destacan que la función endocrina de la grasa puede ser afectada por el estrés celular contribuyendo al desarrollo de la esteatosis y la diabetes; que la grasa es capaz de condicionar la aparición de cáncer hepático; identifica una nueva vía de señalización que controla la proliferación celular y que es controlada por el estrés; y nuevas proteínas que controlan el crecimiento y el cambio metabólico que experimenta el corazón durante el desarrollo y descubre, en fin, que el ritmo circadiano de las células inmunes y sus alteraciones controlan el metabolismo hepático. Algunos resultados de sus investigaciones se han publicado en la famosa revista “Science”, “Nature” y “Cell” y ha publicado más de cien artículos en las mejores revistas internacionales. Entre sus premios y reconocimientos ha recibido la Medalla de Oro de Badajoz 2022 por una vida dedicada a la ciencia, por contribuir a la mejora de la salud de las personas y por su lucha por hacer el mundo científico más igualitario, acercándolo a los más jóvenes, sobre todo a las niñas; premio de la Sociedad Europea de Investigación Clínica a la investigación básica 2020; premio de la Sociedad Española de Bioquímica al investigador joven 2016; elegida una de las TOP100 Mujeres Líderes en 2014, 2015 y 2017; Estrella de la Comunidad de Madrid 2014; premio a las 100 mujeres más importantes de España 2014,2015 y 2017; premio Príncipe de Girona 2012; premio a la mejor tesis doctoral de la Universidad de Extremadura (2005) y Medalla de Extremadura 2022. [1]

Eva González Pérez (Wikipedia)

Eva González Pérez (Cáceres, 1973), abogada española que vive y trabaja en Holanda, especializada en reivindicar los derechos de los inmigrantes. Por este trabajo, y por el incumplimiento del gobierno holandés, llevó a la dimisión el pasado año del primer ministro, Mark Rutte. Emigró a Holanda con sus padres cuando tenía 2 años. Se graduó en Derecho en la Universidad de Utrecht y desde 2001 trabaja allí como abogada. En 2014 comenzó a trabajar en el caso que, en 2021, llevó a la dimisión del primer ministro y su gobierno. La agencia de cuidados que en 2014 dirigía su marido conocía los problemas que tenían sus clientes para recibir las ayudas estatales, subvenciones a padres para contratar a personas que les ayudaren en el cuidado de sus hijos. La abogada González asesoró a los clientes de esta agencia de gestión de cuidadores situada en Eindhoven para que les enviaran los documentos solicitados por la Administración Tributaria. Tras comprobar que la citada agencia les exigía devolver las subvenciones recibidas, observó que la Administración no les daba explicación alguna. Apeló a organismos para demostrar la discriminación que ejercía la Hacienda, al anotar la procedencia del país de los 26.000 solicitantes afectados, la mayoría marroquíes y turcos. En diciembre de 2020, un comité parlamentario hizo público el informe por el que reconocía que se trató a los padres solicitantes de las ayudas con discriminación étnica, detectando los errores cometidos por la Administración. Los defectos cometidos en la asignación de fondos para cuidado de niños tuvieron lugar entre los años 2013 y 2019. El error supuso la retirada de las ayudas y la exigencia de devolución de las recibidas. El caso se hizo público en 2018 y supuso la dimisión del ministro de Hacienda. En enero de 2021, la perseverancia en el caso de la abogada cacereña supuso la dimisión del Gobierno de los Países Bajos dos meses antes de que se convocaran las elecciones. La diputada Renske Leigten dijo que “esta mujer merece una estatua, nombre de calles y plazas”, algo que el Ayuntamiento de Cáceres ignora. En 2020 recibió el Premio Don Justo José Manuel Maza por sus esfuerzos en el asunto del recargo; en 2020 obtuvo el Premio “Puñetas de plata” de la Asociación de Comunicadores e Informadores Jurídicos, que reconoce la contribución de personas por su contribución a la mejora de la justicia y el Estado del Derecho en todos sus aspectos. Por el mismo asunto, el Colegio de Abogados de Málaga y la Fundación Manuel Alcántara le otorgó el premio nacional al Jurista del Año. [2]

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[1] Vid.: Robles Blanco, Feliciano: Blog de extremeños ilustres: Guadalupe Sabio Buzo, de 17/04/2022.

 [2] Vid.: Ponte, Gabriela: Eva González Pérez, la abogada española que propició la caída del Gobierno holandés, en ABC del 15/01/2021.