lunes, 15 de julio de 2019

SIN SALIR DE CASA…



           Muchos hombres y mujeres, cada vez más, aparecen muertos en sus casas sin que nadie se entere. Pueden pasar días, semanas, incluso años, sin que nadie se percate.  Cada día leemos noticias que apenas nos impactan por lejanas. “Hallan el cadáver de una mujer que llevaba unos cinco años fallecida en Madrid” (La Vanguardia, de 23/04/2019); unos por causas naturales; otros por causas violentas. Algunos porque no tienen familia y nadie les echa de menos; otros porque llevan tiempo sin pagar la comunidad; y, en fin, en la mayoría de los casos, porque a algún vecino le llega el olor de la descomposición corporal. Algunos hubieren que esperan la muerte en su cama, dejándose morir… La muerte les llega quizá sin esperarla. Hubiere otras soledades en el mundo de hoy en la que la muerte sobreviene en casa por voluntad propia, en soledad: jubilados para quienes la vida no hubiere sentido alguno sin el cónyuge fallecido que le dejare en la orfandad más absoluta; con los hijos desperdigados por el mundo sin una llamada siquiera que les devuelva su memoria.... Si en ella nos olvidamos de los nuestros, a qué inscribir en la lápida funeraria que “no te olvidan”… La soledad y el olvido nos quitan la vida como las enfermedades que hubiéremos. En un mundo en el que reina la solidaridad humana con terceros desconocidos, y con los animales, nos olvidamos de nuestros congéneres y les dejamos morir en soledad… Jubilados que consideran que la vida ya no tiene sentido sin su trabajo y se recluyen en casa porque les faltan la esposa e hijos;  cuando la jubilación, lejos de ser un júbilo, es una pesada carga de soledad que les conduce a la muerte…; pero de qué ha muerto, si era muy joven…, se preguntan quienes antes les olvidaron y después acuden a dar el pésame. Todo pasa, pero es triste que la gente muera sola en su casa; que algunos renuncien a vivir porque la vida no tiene sentido para ellos en una sociedad donde las desigualdades sociales siguen creciendo sin cesar, abrazados a su soledad, a la espera…, sin salir de casa.
 

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