Al hablar de “prioridad nacional”, todos nos hemos acordado del “América, primero” del presidente Trump, sin que nadie aquí nos dijere cuáles son las prioridades españolas. El “America firts” (“América, primero” o “Estados Unidos, primero”) es un planteamiento de política exterior que aboga por el aislacionismo, que ya utilizó el presidente Wilson para justificar la neutralidad de su país durante gran parte de la Gran Guerra (I Guerra Mundial) y que ganó prominencia en el período de entreguerras (1918-1939) del poderoso grupo de presión no intervencionista America Firts Committee (Comité América Primero), que abogaba por priorizar la seguridad nacional y evitar conflictos exteriores, que se disolvió tras el ataque japonés a Pearl Harbor.
Nada de eso. Jean-Marie Le Pen, líder del Frente Nacional francés, había lanzado ya este concepto que proponía que los ciudadanos franceses tuvieran acceso preferente frente a los extranjeros en áreas clave de la política pública y social (empleo, vivienda, prestaciones y nacionalismo económico, para favorecer a las empresas nacionales en los contratos públicos) y que, al parecer, según distintos medios, Vox ha hecho suyo siguiendo las indicaciones de su hija, Marine Le Pen. Ya el 16 de marzo de 1962, Jean-Marie Le Pen, líder del Frente Nacional, enunció un concepto que sentó cátedra: “Los franceses antes que los inmigrantes para el trabajo, alojamiento y ayudas sociales.” Años después, su hija Marine Le Pen rescató esa idea ahora rebautizada como prioridad nacional. (Véase El Periódico, de 27/06/2004).
El pacto firmado por el PP y Vox para la investidura de María Guardiola como presidenta de Extremadura no dice en su texto que los españoles tengan preferencia en materia de vivienda, sino que dice textualmente: “Se establecerá un sistema de acceso a la vivienda protegida y alquiler social, inspirado en el principio de prioridad nacional, adecuado a la legalidad vigente, que procure la asignación prioritaria de los recursos públicos a quienes mantienen un arraigo real, duradero y verificable en el territorio.” Es decir, que gira en torno al concepto del arraigo y explicita que dentro de los límites de la ley.” (Véase El Debate de hoy, día 23).
Las descalificaciones e insultos de la izquierda por los pactos del PP y Vox no se entienden por la letra de los propios pactos en sí mismos, sino por los pactos en sí que, si no violan la legalidad, son tan democráticos como lo que otros hicieren, aunque en principio prometieren lo contrario. Seguimos viendo la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio…
¿A qué extrañarse, sin ir más lejos, que Italia aplique para sí la misma doctrina? Italia protege a sus empresas estratégicas a través de regulaciones legales, apoyo financiero y diplomacia activa. Blinda activos nacionales frente a la competencia extranjera.

No hay comentarios:
Publicar un comentario