jueves, 23 de abril de 2026

Y EN ESTAS, LLEGÓ LA AURORA…


La tuna universitaria en las Cuatro Esquinas

    Atardece cuando la patrona de Cáceres llega a su ciudad. En Fuente Concejo, las mujeres la reciben con peineta y mantilla blanca. El canto les sale del alma y el corazón: “Salve, Dios te salve, Reina y Madre/ De mi misericordia/ Vida y dulzura, esperanza nuestra/ A Ti llamamos/ Los desterrados hijos de Eva/ A Ti suspiramos/Gimiendo y llorando/ En este valle de lágrimas…”

    La patrona de Cáceres luce el manto de las bodas de plata de su coronación (12 de octubre de 1949), regalo del pueblo de Cáceres, elaborado en tisú de plata fina, bordado a mano con oro fino de alto relieve. En el delantal, bordado a realce, el escudo de la ciudad. Es el manto de la bajada de la Montaña; el de la subida, donado por los hermanos de carga en 2003, es de raso, color azulina, bordado, pasamanería y flecos en oro. Tiene la Virgen 163 mantos. El número 1, el de la coronación, donado por la reina Isabel II. Para cada novenario, la cofradía selecciona ocho mantos, más otro para el besamanto, más largo de los habituales, y dos más para la bajada y subida. A sus pies, luce la venerada imagen un arcoíris de rosas naranjas y flores amarillas intensas, conocidas como varas de oro, y margaritas rosas.

    Tras la Salve popular, el alcalde entrega a un hermano el bastón de mando de la ciudad, que lo lucirá en su trono hasta la despedida en el mismo lugar, como alcaldesa honoraria y perpetua que fuere de ella desde el 12 de octubre de 1924, coincidiendo con su coronación. Todo un símbolo y tradición: la patrona es la alcaldesa de su ciudad durante su novenario y estancia en la ciudad.

    Muchas mujeres se han acercado vestidas con el traje típico, acompañadas por sus hijos, también ataviados con el traje regional. Otros niños y niñas danzarines, bailan delante de la patrona. No falta la escolta de la Guardia Civil, hermana mayor de la Cofradía; representantes del Ayuntamiento de la ciudad de la que es patrona; y de la Diputación Provincial, ni la Banda Municipal. Han venido también representaciones de otras cofradías que se suman al recibimiento: la de Argeme, cocapital de la diócesis; la Cofradía de la Virgen del Puerto, hermanada con esta; la Real Cofradía de Caballeros y Damas de Guadalupe; el obispo y representantes del cabildo catedral; los bomberos, a quienes la cofradía homenajea por su labor; la Unión de Cofradías; la presidenta del Tribunal Superior, que nunca falta; y al frente de todos, el mayordomo, Joaquín Floriano. La presidenta extremeña llega desde Mérida y se incorpora a la comitiva oficial en Santiago, devota de su patrona.

    A su paso por la calle Caleros, hermana de honor de la cofradía por su esmero en el recibimiento, suenan los acordes del himno de la ciudad, el Redoble; los hermanos de carga la bailan a su ritmo; las mujeres le arrojan pétalos de flores desde las ventanas y balcones de sus casas.

    El cortejo llega a las Cuatro Esquinas (Plaza del Duque, así conocida al confluir en ella las calles Muñoz Chaves, Zapatería, Gabriel y Galán y Santi Spiritu). Allí la esperan las tunas. El jefe de paso para el paso a su llegada a la plaza. La Policía Local ha despejado el terreno para la Virgen y los tunos. Y la tuna le canta “La aurora”:

    “Cuando la aurora tiende su manto/ Y el firmamento viste de azul/ No hay un lucero que brille tanto/ Como esos ojos que tienes tú…/Tú eres, mi niña, la ilusión mía/ Tú eres mi vida, mi gran amor, / vivo pensando en Ti noche y día/ Vivo pensando en Ti y en tu amor…” Una moza que porta las andas de la patrona se suma al canto de las tunas, sonriente y alegre. Como ella, mujeres y hombres que conocen la letra, tararean el estribillo para que la aurora no sea nunca el ocaso que ya se cierne sobre la Plaza Mayor cuando hace su entrada la Montaña para recibir el amor, la oración, el tributo y el cariño de su pueblo. Otros les piden salud y trabajo para todos, recordando a quienes ya no están entre ellos.

    Cáceres es, desde ahora, un desfile diario, eterno, inacabable, de hombres, mujeres y niños camino de Santa María para ver a su Aurora, la Aurora de la Montaña, tras la que el Sol sale todos los días…


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