domingo, 17 de noviembre de 2013

INJURIAS EN LAS REDES


           Pocas veces estuve tan de acuerdo con un artículo de mi colega Tomás Martín Tamayo como el publicado en el diario "Hoy" el 6 de septiembre de 2008, reproducido en su blog, titulado "Foros en Internet". Es más: fue él quien me enseñó el camino a propósito de su solicitud al director de un diario digital en el que compartíamos letras, que había cerrado las entradas a sus artículos a petición propia. Pregunté por la razón, y eso me dijeron: escudándose en el anonimato, no moderado en las redes abiertas por las ediciones digitales de los periódicos impresos y digitales, los lectores, y presuntos opinadores, se iban por los cerros de Úbeda, y se limitaban a descalificar al autor, cuando no a insultarlo o difamarlo, sin entrar en el fondo de la cuestión de la que se tratare. Comoquiera que en mis primeros artículos en el mismo diario digital --"Extremaduraaldia"-- ya hubiere tenido la ocasión de comprobarlo, cursé la misma solicitud, aun a sabiendas de que no faltare quien me echare en cara críticas por intentar coartar las libertades de expresión y opinión consagradas en el artículo 20 de la Constitución Española y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de Naciones Unidas (artículo 19), que proclama que "todo individuo tiene derecho a la libertad de expresión y opinión", que incluye el "de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión" (Resolución 217 A-III, de 10 de diciembre de 1948, de la Asamblea General, reunida en París).
              No se coarta libertad alguna para quien dé la cara como hubiere de darla. De lo que se trata es de abrir la libre opinión a otra expresada sobre el autor acerca de un determinado asunto; pero, siempre, con los límites reconocidos en el punto 4 del artículo 20, "especialmente en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia" (Título I, capítulo II, sección 1ª, artículo 20, punto 4, de la Constitución Española de 1978). Y en este punto es donde falla la escasa educación de los españoles quienes, valiéndose del anonimato y de la ausencia de moderación de las entradas, aprovechan las propias para conculcar el citado artículo constitucional. Nadie da la cara, como antes de la llegada  de la era digital, cuando los periódicos impresos solicitaban que las cartas al director no debían sobrepasar las veinte líneas e ir acompañadas de la fotocopia del DNI y de un teléfono de contacto. Nadie cumplía con las citadas encomiendas para verificar la autenticidad: o mandaban carnés que no fueren suyos y teléfonos inventados que no se correspondían con el de su titularidad, y firmas que no pertenecían a la autoría de quien las enviare. Cualquier comprobación que se efectuare, daba como resultado la falsedad de todos los requisitos. Podrían contarse con los dedos de una mano quienes cumplían con ellos.
              La facilidad y rapidez de entrada en las redes sociales permiten opinar sobre lo divino y humano, siempre amparados en el anonimato que los más consideraren un escudo de protección de su personalidad; pero no siempre fuere así. Cada día más, quienes se ven asaltados y atacados en las redes sociales, presentan denuncias ante la Justicia para que dé con el autor de las injurias o difamaciones recibidas y reciban, en consecuencia, el castigo que merezcan. Y la fuente de la que procede, no engaña a los investigadores.
              Recientemente, ha sido el propio presidente de la Junta de Extremadura quien acudió a los tribunales por las ofensas recibidas por un ciudadano catalán, que le había llamado "gran hijo de puta" y gilipollas", entre otros insultos, y  a quien el Juzgado de lo Penal número 1 de Badajoz condenó a pagar una multa de 2.555 euros (doce meses a razón de 7 euros al día), y a una indemnización por daños morales de 2.500 euros, al considerarse un delito de injurias con publicidad, ya que "los términos que empleó el internauta extralimitaba su libertad de expresión".
              Es noticia hoy la condena a un usuario de Twitter, Ramón C. R., por injurias reiteradas, a  través de esta red, a la periodista extremeña Sara Salomando, a quien el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Cáceres ha condenado a una multa de seis euros diarios durante veinte días y a una indemnización de 450 euros para la más conocida presentadora que hubiere Canal Extremadura TV que, aun no perteneciendo a la plantilla de la cadena regional, sino a una productora, fue despedida improcedentemente por razones que todo el mundo conoce. La propia periodista ha animado, a través de la citada red, "a todos los periodistas  a denunciar a quienes se permiten el lujo de insultar y descalificar en las redes sociales".
              No todo vale en las redes si no se utilizan adecuadamente. Y los periódicos, o las moderan, como hacen algunos, para un mayor rigor informativo, o, como se hacía antes con las cartas no verificadas, se tiran a la papelera. Contaba Martín Tamayo en el citado artículo cómo había dejado un "comentario estrambótico", cuestionando al director del Hoy, que estuvo colgado todo el día, y "otra parida" en El Periódico Extremadura, y calificaba estos foros como "hojas en blanco para que los desalmados puedan estampar sus escupitajos", y se preguntaba "por qué se admiten opiniones difamatorias, injuriosas y denigrantes sin siquiera conocer la autoría del que las emite". También pedí, como él, al director del periódico digital desaparecido el pasado año, avanzado en la región en abrir al lector tantos espacios de libertad, que las cortase porque, al igual que él, yo doy la cara con foto, nombre y primer apellido, y ellos se esconden en las cloacas de la libertad. Y no es eso, no es eso: la libertad es de todos y para todos, pero utilícese como se debe, porque la de otros termina donde empieza la mía.
 

jueves, 14 de noviembre de 2013

EL ARCO MEDITERRÁNEO Y LAS FLECHAS DEL SUR


           El 24 de abril pasado, el presidente extremeño, Monago Terraza, dijo, dirigiéndose a las comunidades mediterráneas: "Si ellos tienen el arco, yo tengo las flechas." La frase la dijo en su intervención durante el Foro de Innovación y Crecimiento España-Israel celebrado en Cáceres a propósito del cumplimiento del déficit y de su oposición al déficit a la carta que planteaban algunas comunidades y defendía Montoro, a las que advirtió que "Extremadura no se quedaría de brazos cruzados" (Íb.). Monago no solo se presentaba a sí mismo como adalid cumplidor del déficit y, aunque admitiera que el esfuerzo realizado por los extremeños no llevara consigo "beneficios" ni "premios", sí serviría para que a Extremadura se la considerare "solvente y fiable".
              El presidente aludía así a las comunidades de Cataluña, Valencia y Murcia, "que si ellos tienen el arco --en referencia al `arco mediterráneo´, con el que se las está denominando--, yo tengo las flechas"; pero, además de ese arco, las citadas comunidades incumplidoras tuvieron otro `premio´ como otro arco mayormente reconocido: el Corredor Mediterráneo como infraestructura prioritaria de la UE, que supondrá una fuerte inversión para apoyar la `red transeuropea´ de transportes, en detrimento del Eje 16, del que usted acusó al ministro de Fomento, José Blanco, de "engañar al pueblo extremeño sobre el compromiso del Gobierno con el Eje 16, el corredor ferroviario central para conectar con Europa a través del Pirineo central, y que fue descartado de las ayudas de la UE. ¿De qué nos sirve tener las flechas, señor presidente, si no tenemos ningún arco?
              Ahora, Monago se va a tierras antes de moros para defender que "el sur también existe" y proponer el modelo extremeño como el "modelo del sur" para "defender los derechos de 10 millones de personas que conformamos Extremadura y Andalucía", porque "desde el sur podemos transformar España" (Íb.).
              Y, cómo no, se acuerda de los insolidarios, como su camarada Fabra, presidente valenciano, por ir contra el principio de solidaridad de las regiones, cuando se fue solidario con esa comunidad en el momento en que fue Objetivo 1 de la UE. (Íb.). Y también se acuerda de Sines, como puerto de salida para los productos extremeños, quizás en respuesta a una pregunta de algún asistente, y dice igualmente que "fue engañado como un chino" por el señor ministro, que no fue santo de su devoción, y al que deseó que pasara a formar parte de la memoria histórica el 20-N de 2011. Lo de Sines, como lo de la Plataforma Logística, viene de más atrás, y ya peleó Ibarra por ella mucho antes de que usted lo hiciera, y poco se ha hecho porque no hubieren en sus manos "las flechas de su haz". E igualmente que usted recrimina a un ministro del Gobierno de España sus supuestos "engaños", también las tuvo Ibarra con el mismo ministro del ramo de su gobierno con Aznar, Rafael Arias-Salgado Montalvo (1996-2000), que le hiciere tantos "feos" a él y a su Extremadura, que me dijo en una entrevista: "No se atrevería a dar conmigo una rueda de prensa, porque lo plancho." Ya ve usted: en todos sitios cuecen habas.
              Predica usted en otras tierras de España lo que aquí parece que se nos niega: la estabilización de las cuentas públicas ha venido a cuenta de muchas cosas; pero, sobre todo, de los sacrificios de los más débiles; volver al crecimiento económico y social y a la recuperación de empleo, es un sueño que ojalá pudiéremos tocar algún día. Sin embargo, lo que vemos es el posible cierre de la única gran industria regional, que no es solo culpa de la crisis, sino de ustedes, que primero se posicionaron en contra y después a favor; de pequeñas y medianas empresas, que son las que dan la casi totalidad del empleo regional; de la segunda huida de Extremadura de su generación más formada, como antes lo hicieron sus padres por falta de trabajo.
              No reproche usted, como dijo en su debate de investidura, a la consejera de Igualdad y Empleo de Vara, a la que llamó de "desigualdad y desempleo", con una falta de respeto que no mereciere, de un lado, y, de otra, se arrogue para sí "triunfos", cuyos resultados están por ver, cuando la cifra de parados no para de crecer.  Y no haga un canto a la unidad haciendo un chiste fácil de las diferencias. Tómese con Susana Díaz en San Telmo el café que desee y en Córdoba, el que guste, porque lo único importante es lo que usted mismo ha reconocido: "No podemos mantener 30 años más en Andalucía y Extremadura el mercado laboral tan precario, tan temporal, tan vulnerable que hemos construido...", también ustedes, los suyos, que echaron de su tierra a un millón de extremeños en los sesenta del pasado siglo, y ahora continúan echando a sus jóvenes. ¿A qué proponer un "modelo para el sur como punto de partida para España"? Pero, ¿quizás ambas comunidades hubiéremos sido algo sin la UE? Y afirma que "desde el sur podemos transformar España"... "Nuestro derecho a ser más que lo que somos...", está muy bien, pero no tenemos arco para lanzar las flechas que hubiéremos en nuestro haz, como señalare un día. Mucho piquito, que no fuere suyo, y pocas nueces para una `sociedad civil´ que, en sus palabras, no pareciere que usted formare parte de ella, como si no fuere un "cives", del latín, "ciudadano"... ¿O no lo fuere acaso, y extremeño, en la capital fundada por Octavio Augusto?
 

martes, 12 de noviembre de 2013

... Y VARA SE APUNTA A LAS PRIMARIAS


           Al hace ayer balance de la Conferencia Política del PSOE, el ex presidente de la Junta de Extremadura y actual presidente del Grupo Parlamentario Socialista, Guillermo Fernández Vara, ha sido el primero en dar el paso adelante para apuntarse a las elecciones primarias para elegir al candidato socialista en Extremadura, posibilidad abierta también en las comunidades autónomas, si así lo decidían sus órganos de dirección.
              Vara no solo se ha apuntado --y ha dado el primer paso-- a las dos decisiones más relevantes que pueda tomar un partido: la definición de su proyecto político y la elección de su candidato o candidata a la presidencia del Gobierno de España mediante primarias abiertas, "el único partido en España que tiene el coraje de dar un paso de tan gran calado", según el documento de conclusiones de la Conferencia Política.             
              Y aunque algunos en el PP se hayan vanagloriado de que, mientras ellos han estado hablando de "las reformas necesarias para sacar España adelante", reprochan al PSOE que se hayan enfrentado a "problemas territoriales, de proyecto político y de liderazgo", es conveniente recordar que el paso dado por los socialistas es de tal calado que no se atrevería a hacerlo nunca el PP pues, como es bien sabido, el actual presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, fue elegido a dedo por Aznar candidato a la Presidencia en 2003. Es, pues, conveniente y saludable que nadie mencione la horca en casa del ahorcado y de que cada uno conforme su proyecto político como sus delegados deseen, que ya dirán después los electores lo que hubieren de decir.
              Y es el caso que, tanto los de uno como los de otros, se han manifestado totalmente en contra de esa falta de democracia interna en los partidos, que eligen a sus candidatos a dedo, en la que mandan los grupitos de presión, y nunca los militantes, que terminan siendo meros comparsas no invitados más que a los mítines y a las mesas electorales como interventores. No es esa la democracia que la Constitución pide a los partidos políticos según el artículo 6: "Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y la ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos." Teóricamente lo fueren; pero, en la práctica, dejan mucho que desear, al imperar por encima de la voluntad democrática de sus miembros, la libre voluntad del aparato que elige las listas y las ejecutivas a su modo y manera, así como un jefe que se va, elige a dedo a su sucesor. Y luego recuerdan al Generalísimo, cuando ellos son los mismos con distintos collares...
              La Conferencia Política del PSOE ha dado, en este sentido, un salto cualitativo que obliga a todos sus miembros y simpatizantes, al ampliar y fijar el rol de tres figuras: la del militante, que sale reforzada por el mayor papel que se da a las agrupaciones; la del afiliado directo, que colaborará con el partido de forma directa, aunque no hubiere la obligación de pertenecer a ninguna; y el simpatizante, que colabora y participa en los procesos de primarias. Si este abanico no fuera suficiente para democratizar la participación política de los ciudadanos, la desafección hacia la política y los partidos rodarían por los suelos, como las cabezas cortadas por ellos mismos con tanta frialdad como carencia de ética y de democracia que dicen profesar. "El debate debe ser de los afiliados, no de los dirigentes", como bien confesaba Vara hace dos años, anticipándose a esta nueva realidad escrita y aprobada por la Conferencia.
              Es preciso acabar con clanes y aparatos que desdibujan la ilusión de quienes, honesta y honradamente, desean servir los intereses públicos mediante el ejercicio político. La designación a dedo, los clanes, los grupitos que hacen de la política su profesión y no servicio al pueblo, pueden acabar con el sistema mismo. Aquella pintada de la transición: "Españoles, no se os puede dejar solos" simbolizaba, a la par, un descontento frente a los deseos de unos de "ir más deprisa" y los de otros por haber perdido lo que todos ganamos.
              No solo hay que "meter la cuchara" en las listas, como dijo el portavoz de la ejecutiva regional socialista al presentar las listas del candidato Vara por las dos circunscripciones provinciales extremeñas; ni siquiera aquello de crear los perfiles para después poner el nombre, que estuvieren escritos de antemano en el cuaderno rojo porque, como él bien dijo, "Zapatero no fue elegido por su perfil, sino por su discurso"; ni aquello de nombrar a dedo a los presidentes de las cajas; o de colocar en las listas, junto a algún que otro licenciado en leyes, a mequetrefes de sindicatos, auxiliares administrativos, agricultores y desahuciados de otros menesteres, que nunca realizaren... Así no se llegará nunca al "ámbito ciudadano de decisión", que es el único que encarna la soberanía nacional (artículo 1.2 de la Constitución).
              Vara es --y sigue siendo-- el mirlo blanco de Extremadura, no el verso perdido que busca titulares por doquier. Su santidad, que se le reconoce, sobrevuela la tierra; pero es preciso elevarla a la gloria de los altares en mayo de 2015, entonces, cuando las directrices de la Conferencia Política sean un programa de facto que le otorgue la confianza de las ilusiones y los votos perdidos para nada.
              Mientras tanto, que el PP se meta en sus cuarteles, que nadie le canta a ellos lo que a bien les dé la gana hacer, como que Rajoy encargue a Arriola la elección del líder del PP en Andalucía (bien cerca la tiene en Fuengirola); o que el presidente de la Diputación de Cáceres, con veinte años en política por la gracia de su colega de Facultad, tenga que ser concejal electo a los 44 años para ser presidente de la misma, y nadie se da por enterado...; o que sus alcaldes, y a la vez senadores, se apoltronen en Madrid, descuidando sus deberes en casa, como los de Cáceres, Trujillo o Coria, y antes Badajoz..., y nadie dice ni pío,  una incompatibilidad ética que afecta a todos, y que los dos principales partidos deberían echar por tierra en el Congreso, en lugar de tirarse los trastos a la cabeza... y perder el tiempo en cantares que a nadie llegaren.