sábado, 23 de noviembre de 2013

DORADA JUBILACIÓN A LA CATALANA


              La noticia de la jubilación de Ernest Benach (Reus, Tarragona, 1959), presidente del Parlamento de Cataluña en la VII y VIII Legislaturas (2003-2010), político español de ideología independentista catalana, quien dos días después de las elecciones de 28 de noviembre de 2010, anunció su retirada de la primera línea de la política, recién cumplidos los 51 años y sin anunciar a qué se dedicaría profesionalmente, ha producido una honda consternación al publicarse recientemente su dorada pensión de jubilación, conforme a lo previsto en la ley para los ex presidentes del Parlamento catalán. Aunque ya el 30 de noviembre de 2010, "El Periódico de Cataluña" hizo pública la pensión que le correspondería --104.008,95 euros brutos al año, a partir de los próximos cuatro años de su jubilación, así como una pensión vitalicia de 78.006,71 euros al cumplir los 65 años de edad (2024), la noticia ha causado estupor tras ser publicada de nuevo, el pasado sábado, por determinados medios digitales, que recordaron que, desde el próximo 5 de diciembre, Benach cobrará una pensión de 104.008.95 euros brutos anuales, y una vitalicia de 78.006.71, tras la edad de jubilación.

              Cuando cientos de miles de personas ha salido a la calle este sábado, día 23, en respuesta a la convocatoria de la Cumbre social para denunciar las políticas de recortes y en defensa del sistema público de pensiones, en tramitación parlamentaria, --"Contra el paro, seis millones de razones", según la pancarta extremeña en Cáceres y Badajoz-- no parece que ni los recortes, ni las mal llamadas reformas gubernamentales, sugeridas por la troika, tengan nada que ver con la casta política, que ni tienen estudios ni carné de manipulador de alimentos para servir un café, mientras que médicos, bioquímicos y científicos  se ven obligados a salir al extranjero para dejar de ser mileuristas en nuestro país.

              El pasado miércoles, toda la oposición rechazaba la reforma prevista por el Gobierno en el Senado y daba por consumada la muerte del Pacto de Toledo. Mientras el Gobierno del Partido Popular sigue defendiendo su proyecto para garantizar la sostenibilidad del sistema, la portavoz socialista, Magdalena Valero, recordaba el demoledor informe del CES, en el que se aseguraba que el "poder adquisitivo de los pensionistas no llegará a recuperarse". Mientras, el Gobierno había anunciado previamente que elevaría el techo de revalorización de las pensiones al IPC más el 0,5 por ciento, que figuraba hasta ahora en el proyecto de ley aprobado por el Congreso. En definitiva, la mayoría del gobierno popular mantiene que la revalorización de las pensiones se desliga del IPC --lo que traerá una pérdida del poder adquisitivo de los pensionistas, siempre y cuando sea inferior a la inflación-- y la cuantía mínima de la subida seguirá siendo del 0,25 por ciento, como el próximo año.

              Cuando todo esto ocurre, la UE ha advertido a España que, aunque los cambios previstos en la reforma de las pensiones son significativos, avisa sobre retrasos en la calidad del gasto público y la reforma fiscal, y espera una segunda reforma laboral en España antes de terminar 2014.

              Hay demasiados políticos en España, como Benach, que se jubilan a los 51 años y ganan en tranquilidad lo que pudieren perder en salarios, que les sigue asistiendo hasta el fin de sus días; pero ellos terminan riéndose y acabando con las clases medias que levantaron el país, enriqueciéndose a costa de sus pérdidas y llenándose los bolsillos con ellas.

               Según los cálculos efectuados por UGT, de acuerdo con el proyecto de ley del factor de sostenibilidad y del índice de revalorización del sistema de pensiones, un jubilado a los 67 años que coincidiese con una crisis económica de tres años (de los 67 a los 70), tendría que vivir 33 años "buenos" para recuperar el poder adquisitivo perdido: hasta los 103 años. Teniendo en cuenta que la pensión media en España (agosto de 2013), según cálculos del citado sindicato, es de 858,11 € al mes, la subida de la pensión media en 2014 será de 2,14 euros al mes; y para quienes cobren la pensión mínima de jubilación (actualmente, 631,30 € al mes), en 2014 la subida de la pensión sería de 1,57 € al mes. Y todavía aseguran que ellos nos salvarán de la ruina recibida: ellos no necesitan salvadores; se salvan a sí mismos, como Benach, y Fátima, con su eterna sonrisa preludio siempre de malos augurios, tan tranquilos con la caja "b" continua en el tiempo..., según el juez Ruz. Y los españoles en la calle, clamando ante el desierto...
   

viernes, 22 de noviembre de 2013

EL DÍA EN QUE MATARON A KENNEDY


           Éramos muy jóvenes para comprender... Un año antes de su asesinato en Dallas (Texas) el 22 de noviembre de 1963, en octubre de 1962 se produjo la crisis de los misiles de Cuba. Cuando le mostraron a Kennedy las fotografías tomadas por los aviones espía U-2 de la construcción de silos para almacenar misiles de largo alcance en la isla, Estados Unidos y el mundo entero se vieron inmersos en una amenaza nuclear. Frente a la presión militar a que fue sometido el presidente para bombardear los almacenes nucleares, Kennedy optó por el bloqueo naval a Cuba, que duraría indefinidamente si la URSS no retiraba sus arsenales. El presidente ganaba tiempo para negociar. Una semana después, mientras solo nos invitaban a rezar para que no ocurriese lo peor, Kennedy y el presidente soviético, Nikita Jrushchov, llegaban a un acuerdo: la URSS retiraba los misiles si Estados Unidos se comprometía a no invadir la isla. El mundo suspiraba; los católicos dejaban sus rezos. Ya se sabe que los católicos solo se acuerdan de santa Bárbara cuando truena; de la advocación a su patrona, cuando se hallan en un apuro; y de Dios, más interjectivamente ante algo inesperado, que ante el porvenir que nos acongojare.
              La figura del primer presidente católico de los EE UU nos la extrapolaban no tanto por su política interior o exterior, o por el espíritu de la nueva frontera que inspirare su acceso a la Presidencia, sino por su condición de "católico". Durante aquella semana, en una España educada en el espíritu del nacionalcatolicismo, el presidente norteamericano era solo eso, católico, por encima de cualquier significación política. Los rezos a los que nos invitaban se hacían interminables, tanto como aquellos días en que sobre el mundo se cernía la posibilidad de un conflicto nuclear que acabare con el propio planeta. Y así, el día 23 de noviembre de 1963, cuando a la hora del desayuno nos informaron de su muerte, nos decían lo mismo: "Hemos perdido a un gran hombre." El hombre, para ellos, no era el político; era, simplemente, el primer presidente católico de la nación más poderosa del mundo.
              Kennedy también tuvo que hacer frente a su condición de católico para defenderse de las acusaciones sobre si la fe en la que fuere bautizado influiría en sus decisiones políticas. El 12 de septiembre de 1960, ante la organización de líderes y predicadores protestantes del área metropolitana de Houston, el candidato presidencial tuvo que aclarar las dudas en relación con su fe religiosa y su actuación, llegado el caso, en situaciones contrarias a sus principios religiosos. Tras referirse a los principales problemas del país, Kennedy fijó su posición ante el auditorio para que no hubiere dudas: "No soy el candidato católico a la Presidencia. Soy el candidato del Partido Demócrata, que resulta que también es católico. No hablo por la Iglesia en temas públicos, y la Iglesia no habla por mí." Kennedy, quien se destacó durante su mandato por su lucha en favor de los derechos civiles, se interrogaba también en su discurso sobre el porqué de la discriminación a los católicos, y se preguntaba si estos perdían su derecho a ser presidente, u a otros cargos públicos, desde el día en que fueren bautizados.
              Sea como fuere, los americanos y el mundo perdieron el 22 de noviembre de 1963 no solo al primer presidente católico de los EE UU, sino a un líder de talla mundial. Kennedy no solo dejó huérfanos a sus hijos, Carolina y John, sino a otros muchos, ciudadanos del mundo      -católicos, protestantes, musulmanes o judíos...-- que creyeron en sus ideales y en la "llama eterna" que ilumina su tumba, junto a la de su mujer e hijo, en el Cementerio Nacional de Arlington; muy cerca, la de su otro hermano, candidato frustrado a la Presidencia, también por asesinato, Robert F. Kennedy.
              La "nueva frontera" con que calificare su programa de política interior, llamaba a los americanos a ser militantes activos, y no pasivos, de la política de su país. Su ideal lo plasmó en el discurso de su toma de posesión: "No preguntes lo que tu país puede hacer por ti; pregunta lo que tú puedes hacer por tu país." Y llamó a luchar a las naciones del mundo contra el enemigo común de los hombres: la tiranía, la pobreza, las enfermedades y la guerra misma... La nueva frontera puso fin a la segregación racial, los hombres de color pudieron matricularse en las universidades, y la Ley de Derechos Civiles pudo aprobarse, al fin, en 1964, tras su muerte. Alcanzó su objetivo del Programa Apolo, que perseguía poner a un hombre en la Luna, y que se consiguió el 20 de julio de 1969. Creó el Cuerpo de Paz para ayudar a naciones en desarrollo. Y, sobre todo, asombró al mundo con su discurso ante el Muro de Berlín: "La democracia no es perfecta; pero jamás nos vimos obligados a erigir un muro para confinar a nuestro pueblo. Hace dos mil años era un orgullo decir: civis romanus sum (yo soy un ciudadano romano). Hoy, en el mundo de la libertad, uno puede estar orgulloso de decir Isc bin ein berliner (yo soy un berlinés)", que fue aclamado por los millares de berlineses que llenaban la explanada ante la Puerta de Brandeburgo. Nunca como en la noche y madrugada del 9-10 de noviembre de 1989, fecha en la que cayó el muro, recordé tanto aquella frase. Nunca como hoy, en el 50 aniversario de su asesinato, recordamos tanto a Kennedy, no solo porque profesare nuestra fe católica, sino por su profesión y defensa de la libertad del hombre, la mayor de las libertades humanas.
              La familia Obama --a la que el menor de los hermanos Kennedy, Ted, ya fallecido, y la hija del presidente, hoy embajadora en Japón, pasó el testigo de aquella generación--, junto a la familia Clinton, los dos presidentes más kennedianos, le rindieron el miércoles un sentido homenaje de recuerdo en el Cementerio Nacional de Arlington: al primer presidente católico del primer presidente afroamericano. Y junto a un soldado, depositaron junto a su tumba una corona de flores, frente a la "llama eterna" que iluminare su espíritu... Kennedy murió hace cincuenta años; pero su espíritu permanece vivo.

martes, 19 de noviembre de 2013

"POR SU MUCHO AMOR A CÁCERES..."


           Recordé ayer a Rafael García-Plata Quirós. Tenía apuntado en la agenda su primer aniversario, un año ya de su ida. Me pregunté, entonces, qué sería de su biblioteca en Cañaveral, quizá fuera del alcance de investigadores y estudiosos de nuestra historia por él recopilada. Su familia proveerá, pensé. Por la tarde, leo la noticia no anunciada: su familia lega su biblioteca al Centro de Documentación de la Diputación, 10.000 volúmenes sobre Extremadura, sobre Cáceres, pasión de su alma, devocionario de su tiempo, meta de su destino.
              Le dediqué un poema al recordado amigo que me firmare un libro sobre su abuelo: Rafael García-Plata de Osma, con calle en Cáceres junto a mi residencia, la de mi primer director, Dionisio Acedo, alma también de Cáceres, que iniciare su actividad profesional en el periódico que dirigiere durante treinta y dos años (1939-1971) desde su fundación misma, hace ahora 90 años, El Periódico Extremadura, Medalla de Oro de la ciudad por su cacereñismo militante. Dioni hablaba con Carmen, su mujer, refiriéndose a mi persona, como "su benjamín", el más joven de sus discípulos.
 
              Pedro de Lorenzo, patriarca hasta su muerte de las letras extremeñas, ocurrida el 20 de septiembre de 2000, había donado a la Diputación, mediante escritura pública, toda su obra, "por su mucho amor a Cáceres". Era la primera legislatura democrática. La recibiere entonces su presidente, Jaime Velázquez. Posteriormente, Manuel Veiga se hizo con el fondo bibliográfico de Zamora Vicente. Ayer, le tocó el turno a Laureano León, que recogía de manos de su viuda y del mayor de sus cinco hijos la Biblioteca Extremeña de Rafael García-Plata Quirós, también "por su mucho amor a Cáceres". Antes, habían seguido sus pasos la familia del gran bibliógrafo extremeño Rodríguez Moñino, con 5.000 volúmenes de los 15.000 de sus fondos para la Biblioteca Pública de Cáceres, desde entonces con su nombre y el de su esposa, María Brey, que repartiere junto a la Academia.
              Vidas paralelas, como las de Plutarco, las de Pedro de Lorenzo y Rafael García-Plata Quirós. Desde la capital venían juntos a Cáceres. El segundo traía al primero y a su esposa, Francisca de la Asunción, en su coche: al hotel de siempre; por nombre, el de la región; a su ciudad de siempre, Cáceres; a empaparse y beberse en ella, a disfrutar de la ciudad nunca perdida y siempre hallada, hasta dejar en ella su tesoro, para otros, "por su mucho amor a Cáceres", como escribiere el primero en la escritura de donación. Pedro de Lorenzo hacía de su elocuencia, poesía viva; Rafael reconvertía su pasión por Cáceres en obras para ella. El 28 de octubre de 2000, Francisca de la Asunción me hizo llegar a Cáceres el libro póstumo del maestro de la oratoria: "Libro de gracias", escrito en "La Quintana" el mismo año, antes del punto final de su vida, "sin dedicatoria, pero con tu afecto de siempre" y con el suyo que me trasladare.
 
              Cuanto más lejos, más vivo es el recuerdo; la pasión resplandece en el reencuentro; entre roce y cariño, el primero provoca el segundo; el cariño provoca el roce. No fenece la pasión encendida en el vínculo de las letras hasta la muerte misma, trascendidas en el legado, que les pervivirá tras la humana luz ya apagada. Roce, cariño, pasión, muerte y resurrección en la vida y obra de escritores, bibliógrafos y recopiladores de la obra escrita, luz de Extremadura, luz de ella resguardada en Cáceres, para más brillo de la ciudad que, en su casco histórico, "condensa el otoño de la Edad Media", como recordare en la sede de la UNESCO, en París, la Ciudad de la Luz, el relator que revelare sus méritos para ser declarada Ciudad Patrimonio de la Humanidad, en 1986; y, tras la declaración, llama el alcalde, Juan Iglesias Marcelo, quien llorare al oír aquellas palabras, y solo pudo hablar con Carmina, su secretaria, y conmigo, a la espera, para darnos la buena nueva, sus concejales presentes en otro acto...
              Caminaba ayer hasta el cementerio para verificar un trabajo sobre compañeros idos     --un propósito de vísperas y un recuerdo perenne-- y, a las puertas mismas de la necrópolis, me encuentro con Saponi, por todo nombre su curial apellido; memoria viva de Cáceres, alma de Cáceres; acrónimo de Cáceres, transliterado del amor y pasión por Cáceres; y a su primer amor cacereño trascendido en su sonrisa encendida, Julia, que le diere sus otros amores cacereños. Anteayer reescribía mis letras sobre Saponi; quizás hasta en tres de mis obras figure su nombre. Iré a buscarle a la plaza que ayer le recordare para entregárselos cuando vieren la luz... Y al volver, nuestra alcaldesa me remite un `Saluda´ que evoca en mí su recuerdo de `chica del Womad´, tanto tiempo sin verla que ni besar pudiere su mano, para más apoyo en su trabajo por Cáceres, recordándome lo inevitable, no por ello olvidado, cuando a ella me presentare una noche de verano, aún de estreno ella como portavoz de la oposición, en el jardín de Pedrilla y le diere mi único beso, ya arrastrado por el viento hasta sabe Dios dónde, Elena de Cáceres..., reina ahora en su ciudad por voluntad de los cacereños, mientras no esté Ella, la otra reina a quien entregare su bastón de mando..., la Montaña misma, patrona de Cáceres.