domingo, 10 de abril de 2022

“PUERI HEBRAEORUM” EN LA CONCATEDRAL DE SANTA MARÍA



    La catedral de Plasencia está cerrada al culto, preparándose para las galas de mayo, para las Edades del Hombre. La catedral nueva se llama de Santa María; la vieja, de la Asunción. La catedral de Coria está dedicada también a la Asunción;  la concatedral de Cáceres, a  Santa María; la catedral de Badajoz, a san Juan Bautista; la concatedral de Mérida, a Santa María la Mayor… En todas estas catedrales y concatedrales extremeñas, el coro y los fieles cantaban hoy, hace años, el “Pueri hebraeorum”, en latín gregoriano. 

Hoy, Domingo de Ramos, la Iglesia celebra la entrada de Jesús en Jerusalén. Comienza la Semana Santa. No hay otro canto litúrgico más propio de la festividad que el canto gregoriano “Pueri hebraeorum” (los niños de los judíos). En esas catedrales, en esas iglesias, hemos cantado, con las palmas en la mano, el canto más propio de la liturgia romana. Se va perdiendo el latín, la lengua de la Iglesia, nuestra lengua madre. Y no hubiere para este día canto más hermoso que este.

El oficiante entonaba la música en latín y los seises (los niños cantores) y el pueblo fiel seguían cantando la antífona con versículos del salmo 24:

Pueri hebraeorum, portantes ramos olivarum, obviaverunt Domino, cantantes et dicentes… Los niños de los judíos, portando ramas de olivos, salieron al encuentro del Señor cantando y diciendo:

Hosanna Filio David. Benedictus qui venit in nomine Domini. ¡Hosanna al Hijo de David, bendito el que viene en nombre del Señor!

Domini est terra, et plenitudo eius, orbis terrarum, et qui habitant in eo. Del Señor es la tierra y cuanto hay en ella, el orbe y los que en él habitan…

Quia ipse super maria fundavit eum et super flumina firmavit eum. Porque Él la fundó sobre los mares, Él la asentó sobre los ríos…

Pueri hebraeorum vestimenta prosternebant in via et clamabant dicentes: Hosanna Filio David, benedictus qui venit in nomine Domini… Los niños de los judíos extendían sus vestidos en el camino y gritaban diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David, bendito el que viene en nombre del Señor!

Attollite portas, príncipes vestras, et elevamini, portae aeternales et introibit rex gloriae… ¡Puertas, levantad vuestros dinteles, alzaos, portones antiguos, para que entre el rey de la gloria!

Quis est iste rex gloriae? Dominus virtutum ipse est rex gloriae… ¿Quién es ese rey de gloria? El Señor poderoso es el rey de la gloria.

Pueri hebraeorum vestimenta prosternebant in via et clamabant dicentes… Los niños de los judíos extendían sus vestidos en el camino y gritaban diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David, bendito el que viene en nombre del Señor!”

Pusieron unas mantas sobre el pollino en el que se sentó el Señor; las palmas flameaban a su paso; le vitoreaban, reconociéndole como al Hijo de David; le llamaban bendito porque venía en nombre del Señor, al mismo Señor que el Viernes Santo crucificaron para redimir los pecados del mundo… Ha enmudecido el “Pueri hebraeorum”; nuestros niños lucen hoy sus mejores galas (“Domingo de Ramos, quien no estrena no tiene manos”, porque es el día más alegre de la Semana Santa; marca el fin de la Cuaresma, que dará lugar el domingo a la Pascua de Resurrección).

Ha concluido la procesión. Los niños corren hacia sus casas para llevarles a sus madres las palmas con las que han recibido al Señor. Ellas las pondrán en el balcón de sus casas para recibir la bendición de quien ha llamado a sus puertas, y por sus hijos que las agitaron al paso del Señor que vino a la ciudad. Quizás en la iglesia de san Nicolás, hoy catedral in transitus de Plasencia, se haya cantado el “Pueri hebraeorum…”, como en las catedrales y concatedrales de Santa María y de la Asunción de Nuestra Señora de Extremadura…



OCHO ETAPAS DE “TRANSITUS” EN PLASENCIA


    Durante el acto de presentación de la XXVI edición de Las Edades del Hombre, que acogerá la catedral de Plasencia de mayo a diciembre próximos, el comisario de la muestra y vicario de Asuntos Económicos de la diócesis, Juan Antonio de Luis Galán, expuso los ocho capítulos que forman el guion de la muestra, que acogerá doscientas obras y autores de la talla de El Greco, Zurbarán o Gregorio Fernández.

    El guion, elaborado por Gaspar Hernández Peludo, profesor de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca, y por el vicario general de Plasencia y deán de la catedral, Jacinto Núñez Regodón, ha obligado a reestructurar los espacios de la catedral en lo que será “un cruce de caminos, encrucijadas, puntos de encuentro de la ciudad desde sus orígenes…, una exposición que se disfrutará con la vista, el oído, el olfato e, incluso, el tacto, y que desarrolla los tres pilares desde su fundación: investigar, difundir y conservar, según señaló el secretario de la Fundación, José Enrique Martín Lozano.

    Esos ocho capítulos, esbozados por el comisario de la muestra, Juan Antonio de Luis Galán, son los siguientes:

  1.  Transitus terra (Tierra de paso). La vida en la plaza, lugar de paso del tiempo. Referencias a la fundación de la ciudad y de la propia diócesis. Lugar de confluencia de gentes y religiones.
  2. Aetatis transitus (cambio de época). Finales del siglo XV y principios del XVI. La época de los Reyes Católicos y su relación con el Monasterio de Guadalupe, del cardenal Cisneros, de Carlos V y su relación con el Monasterio de Yuste y de Felipe II.
  3. Ut placeat Deo et hominibus (Una diócesis para una ciudad). Los obispos que dotan a la ciudad de los mejores templos.
  4. Transitus Dei in historia hominium (La historia de la salvación).
  5. In plenitudinem Eclesiae (La reforma de Trento). La condición peregrina de la Iglesia marcada por el Concilio de Trento que supuso el tránsito de la renovación de la Iglesia.
  6. Transitus maris (Entre dos sueños). El sentido antropológico, el cruce de culturas que supuso el descubrimiento de América. Ir allí y abrirse a otros horizontes, que cambió el mapa del mundo y Extremadura tuvo mucho que ver.
  7. Transmissio Evangelii (La obra de la evangelización).
  8. Epílogo. Duc in altum! (Lc 5,4. (Rema mar adentro).

    El pasado viernes, la iglesia de san Nicolás de Plasencia acogió el prólogo de lo que será esta magna exposición, que visita por primera vez Extremadura, y en la que podrán verse la Asunción de san Nicolás, el bautismo de los primeros indios en Guadalupe, la urna de las Ildefonsas, el cuadro de la fundación de la ciudad de Trujillo, el busto de Pizarro, la Asunción de Serradilla, el bautismo de Jesús de las Madres Capuchinas, la Virgen de la Antigua, de Santa María de Béjar; el relicario del obispo Ponce de León, la Real Provisión de los Reyes Católicos, la Virgen del Sagrario o el Cristo de los Doctores…

Las autoridades asistentes momentos antes de la presentación de la muestra.
(Oficina de Comunicación de la Diócesis de Plasencia).

    Para el obispo administrador apostólico de la diócesis desde enero pasado, monseñor Ciriaco Benavente Mateos (Malpartida de Plasencia, 1943), anterior obispo de Coria-Cáceres de 1992 a 2006 y de Albacete desde 2006 a 2018, la exposición será bella en la forma, en la presentación y en la puesta en escena, pero mantendrá la espiritualidad propia de una muestra de arte sacro y su valor evangélico.

    El presidente de la Fundación y obispo de Ávila, monseñor José María Gil Tamayo (Zalamea de la Serena, Badajoz, 1957) subrayó que “la muestra pretende construir Iglesia a través del patrimonio artístico, además de promover el turismo” coincidiendo con monseñor Benavente Mateos en que “es el proyecto cultural-religioso más importante de España”, por su trascendencia mística, turística y, por qué no decirlo, también económica. El presidente de la Fundación recordó a los obispos que habían hecho posible que Plasencia se convierta en el primer lugar fuera de Castilla y León donde se expone: Carlos López, Amadeo Rodríguez y José Luis Retana, anteriores obispos placentinos.

    El alcalde de Plasencia, Fernando Pizarro, ahondó en su alocución en la historia de la ciudad y el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, dijo que “nunca las Edades del Hombre han sido tan importantes para una ciudad como lo van a ser para esta”, a la vez que señalaba a Extremadura como “la región más americana de Europa y la más europea de América Latina”, de ahí la necesidad de seguir tendiendo puentes, subrayó.

    Aunque está por confirmar la fecha de inauguración, según informa el director de la Oficina de Comunicación de la diócesis placentina, Roberto Fernández González, (a quien le agradezco su información) ya se conocen los horarios: de martes a viernes de 10 de la mañana hasta las 14:00 horas y de 16.00 a 20:00, y los sábados, domingos y festivos, de 10 de la mañana hasta las 20:00 horas.


jueves, 31 de marzo de 2022

BEATO JOSÉ POLO BENITO, DEÁN DE PLASENCIA Y TOLEDO



José Polo Benito (Salamanca, 27/01/1879; Toledo, 24/08/1936) fue un clérigo y escritor español, deán de las catedrales de Plasencia y Toledo, presidente y consejero de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Plasencia y promotor del viaje del rey Alfonso XIII a Las Hurdes en junio de 1922. Murió asesinado durante la Guerra Civil Española en la Puerta del Cambrón de Toledo el 24 de agosto de 1936, a los 57 años de edad, y beatificado por el papa Benedicto XVI el 28/10/2007 en Roma. Su cuerpo incorrupto se encuentra en la capilla de los Mártires de la catedral de Toledo.

    Estudió en el Seminario de Salamanca los cuatro años de latín y primero de Filosofía, continuó en el de Ciudad Rodrigo 2º y 3º de Filosofía y 1º de Teología. Volvió a Salamanca en 1897 para finalizar los estudios eclesiásticos, doctorándose en Teología y Cánones. Siendo estudiante, dirigió La Semana Católica.

    Fue ordenado sacerdote en 1904. Inició su actividad como coadjutor de Sancti Spíritus (Salamanca). En 1905 fue nombrado catedrático de la Universidad de Salamanca y capellán de las franciscanas de la ciudad. En 1907 fue designado secretario de cámara del Obispado y en 1908, canónigo y examinador sinodal. En 1911 vino a Plasencia como maestre-escuela de la catedral. En 1912 fue nombrado secretario del gobierno eclesiástico por vacante de la sede en 1913 y en 1918, deán de la catedral. Durante su estancia en Plasencia dirigió la revista Las Hurdes, organizó el Congreso Nacional Hurdanófilo celebrado en la ciudad y fundó el periódico Regional (1907-1914). Asimismo, participó en el Congreso Eucarístico Internacional de Viena, en el Congreso Social de las Asociaciones del Norte celebrado en Plasencia; en la Asamblea de la Buena Prensa, en Zaragoza, y en el Congreso de Previsión Social de Barcelona. El 19 de enero de 1905 visitó en Guijo de Granadilla (Cáceres) la tumba del poeta Gabriel y Galán. Se sienta junto a su lápida, saca un cuaderno y escribe estos versos: “Y a través de parduscas paredes/ yo percibo los flébiles ecos/ del solemne cantar funerario/ que, isócrono y lento, / va llenando los ojos de lágrimas/ va llenado de sombra el templo.” [1]

    El 25 de enero de 1923 fue nombrado deán de la catedral de Toledo, donde continuó su actividad pastoral y humanística. Ingresó como académico en la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas el 05/04/1925 con su discurso “Las pinturas murales de la capilla de san Blas de la catedral primada de Toledo”. Fue vicepresidente del Consejo del Patronato de Previsión del Instituto Nacional de Previsión, presidente de la Comisión Nacional de Monumentos, de la Esclavitud de Nuestra Señora del Sagrario y de la Dirección de Peregrinaciones a Roma y Oriente. Colaboró en los diarios ABC y Mundo Católico, así como en Prensa Asociada y dirigió la revista Tierra Santa y Roma. También colaboró en La Nación de Buenos Aires y otros periódicos y revistas extranjeros.

  Entre sus obras, caben destacar: “Feminismo social”, “La emigración en Béjar”, “Del periodismo católico”, “El hogar jurdano”, premio Roel; “Crónica del congreso social en favor de las Jurdes”, “El problema social del campo en Extremadura”, “El falso Rembrandt” (novela traducida al alemán), “Historia y novela”, “La acción de España en Palestina”, “Almas y tierras de América” y “Los senderos de la fe”. [2]

    El beato Polo Benito fue martirizado el 23 de agosto de 1936. En Toledo, una de las personas favorecidas por el beato fue el albañil apellidado Rosell, al que, cuando estaba en paro, le encargaba cualquier trabajo en su casa para darle a cambio una limosna camuflada o pago por el servicio prestado. Este albañil le traicionó. El 23 de julio de 1936 se presentó en su casa al frente de un grupo de milicianos, que practicaron un registro, le detuvieron y le llevaron a las dependencias de la Diputación Provincial para trasladarle dos días después a la prisión de Gilitos. Un mes después de su detención, el 23 de agosto, un trimotor del ejército republicano, escoltado por un caza, arrojó sobre el Alcázar bombas y bidones de gasolina, con el fin de provocar un incendio; pero la mala puntería de los aviadores provocó la muerte de varias personas que estaban fuera del Alcázar, pues la mayoría de las bombas cayeron en el exterior del recinto de los sitiados, alcanzando puntos tan concurridos como la plaza de Zocodover.

    Para vengar el desastre causado por su propia aviación, quienes controlaban la ciudad lanzaron a los milicianos contra los presos de Gilito. A José Polo Benito le acompañaban, entre otros, los dos hijos de Moscardó, comandante militar de la plaza y defensor del Alcázar: Carmelo, el más pequeño, y Luis, quien mantuvo con su padre la famosa conversación de teléfono entre Cándido Bello, presidente de Izquierda Republicana en 1936 y jefe de las milicias de Toledo y Moscardó, quien le dio un plazo de diez minutos para rendir el Alcázar o, de lo contrario, fusilaría a su hijo Luis, a quien se lo puso al teléfono… Ni se rindió el Alcázar ni fusilaron a Luis. Cuando los milicianos asaltaron la cárcel y ataron a los presos de dos en dos para llevarlos a las afueras de Toledo para asesinarlos, los dos hijos de Moscardó fueron atados juntos. Se produjo entonces el único gesto de humanidad de aquellos asesinos, porque uno de ellos, al fijarse en Carmelo, de 16 años, le soltó, le devolvió a la cárcel y ató a Polo Benito con el hijo mayor de Moscardó.  En la cuerda había ochenta hombres. Comenzaron a rezar el Rosario, Cuando llegaron a las Puerta del Cambrón, la comitiva se dividió en dos. El beato José Polo se dirigió a los asesinos en estos términos: “Dios es testigo del crimen colectivo que van a consumar. Él, en nombre de todos, les perdona.” Una ráfaga de ametralladoras acabó con su vida. La mitad en la Puerta del Cambrón y la otra en la Fuente Salobre. Al día siguiente, los cadáveres fueron enterrados en una fosa común. El 1 de febrero de 1941 sacaron el cuerpo del beato y lo depositaron en un ataúd en el cementerio de los canónigos del Cristo de la Vega. Al beato le destrozaron la cabeza a golpes de culata de fusil. Así se pudo comprobar cuando fue exhumado el 1 de febrero de 2007 con motivo de su beatificación, en presencia del cardenal arzobispo de Toledo, monseñor Antonio Cañizares. Cuando abrieron el nicho, se pudo ver el buen estado del ataúd y que su cuerpo lo habían envuelto en 1941 en una bandera española sobre la que había colocado una estola. Al retirar la bandera se descubrió que, en lugar de un conjunto de huesos sueltos, había un cuerpo incorrupto, que los forenses denominan saponizado porque, al perder el agua, la piel queda con un parecido a la piel de sapo. La cabeza no presentaba ningún agujero de bala. No recibió el tiro de gracia. Su rostro era una expresión de dolor por los golpes recibidos. Su cuerpo fue trasladado a la catedral y, tras su beatificación en 2007, la capilla del Sagrado Corazón, fue renombrada como Capilla de los Mártires, donde se halla su cuerpo incorrupto. [3]

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[1] Vid.: Pajuelo Jiménez, José Antonio y Luna Reina, Pedro: Blog La Voz de Plasencia: Un poeta en el olvido, de 09/02/2008.

 [2] Vid.: Juliá Martínez, Eduardo: Una vida y una muerte, Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, núm. 57 de Toletum, primera época,  Necrológicas de los doctores Agustín Rodríguez, José Polo Benito y Rafael Benítez Vega, de José Lillo Rodelgo y Agustín Rodríguez y Rodríguez, de 23/12/2013.