lunes, 18 de septiembre de 2023

“EL VARÓN DE CASTILLA”


Palacio de los Chaves y el castillo, al fondo

Luis de Chaves, el que fuera prohombre de Isabel la Católica (Trujillo, 1403-1492) fue el prototipo de hombre justo, el mejor representante del ideal caballeresco, protegiendo a los débiles. La nobleza estaba llamada a proteger el mundo mediante el cumplimiento del ideal caballeresco. Chaves, al igual que los nobles de su ciudad, proporcionaba alrededor de 1.040 jinetes y 1.900 infantes. La más alta nobleza fue solicitada por los monarcas católicos a partir de 1485 “so pena de la pérdida de sus privilegios” para acudir a la guerra, cuyo coste fue considerable, ya que el ejército no sólo tenía que ser pagado por la Corona, sino que el coste de las vituallas era muy alto, puesto que no había disponibilidad de alimentos en las ciudades conquistadas, y la clase trabajadora urbana musulmana, y también la población rural, era expulsada en muchos lugares.

Chaves vivió en el palacio que construyera su abuelo, Nuño García de Chaves, en el siglo XIV, situado en uno de los lienzos de la muralla, una de las casas más importantes de la ciudad, que protegía el acceso a la alcazaba por la puerta de Santiago.

Cuando muere el rey Enrique IV en 1474, los regidores de Segovia proclaman a Isabel y a Fernando como reyes de Castilla. Surge, así, un reino por la fuerza de las armas y por la diplomacia política, con la ayuda de algunos nobles como Luis de Chaves “El Viejo”, que apoyó con los caballeros de Trujillo a la reina Isabel en contra de la desventurada hija de del matrimonio de Enrique IV con Juan de Portugal, llamada “la Beltraneja”. A partir de entonces, nadie disputaría ya a Isabel y Fernando el trono de Castilla y, a la muerte de Juan II de Aragón, (cuyas honras fúnebres se celebraron en Trujillo) las dos grandes confederaciones de Estados peninsulares vienen a quedar bajo cetro de los mismos soberanos, preparando así la integración de la gran España.

No es la primera vez que el cronista oficial de Trujillo aborda la vida de Luis de Chaves. Ya en anterior ocasión escribió “El palacio de los Chaves, símbolo de la unidad nacional” (TAU Editores, Cáceres, 2020) y ahora saca a la luz esta obra titulada “El varón de Castilla” sobre la vida novelada de Luis de Chaves (TAU Editores, Cáceres, 2023, 139 págs.).

Quien fuere cabeza del patriarcado urbano de Trujillo en el siglo XV, no conoció la toma de Granada con su prolongación mediterránea desde Orán hasta Argel y la empresa conquistadora del Nuevo Mundo, al fallecer el 6 de enero de 1492, mientras en Granada se oía la voz del Heraldo y los disparos de bardas y cañones y con un atronado Te Deum cantado por el ejército, los reyes Fernando e Isabel entraban oficialmente en Granada.

 Trujillo no solo fue testigo de la unidad nacional durante el reinado de los monarcas católicos. Si en el siglo XV los europeos apenas conocían sino los mismos países descritos por griegos y romanos, a finales de siglo se empezarán a contar por centenares los extremeños que marchan con sus navíos al nuevo continente descubierto por Cristóbal Colón en 1492, entre ellos los trujillanos.

Luis de Chaves desempeño un cargo relevante en el gobierno de Trujillo. Los cargos municipales se repartieron entre los tres linajes: Altamirano, Bejarano y Añascos, que en el siglo XV se extienden en un sentido amplio y cada uno de ellos engloba a distintas familias. El hecho de pertenecer al linaje Altamirano, hizo que Luis de Chaves fuese cabeza del patriarcado urbano de Trujillo en el siglo XV. Y, por encima de todo, un súbdito leal a su reina y después a los Reyes Católicos.

viernes, 15 de septiembre de 2023

LA VULNERABILIDAD DE LOS VULNERABLES


Foto. Unsplash. Fabrizio Azzarri

    Los ancianos son vulnerables, más aún si viven solos. Están indefensos y son un blanco fácil para los amigos de lo ajeno. Los robos violentos contra ellos es un plus de su vulnerabilidad, la que les hace más vulnerables. Iban a por su paga al banco y se la quitaban allí mismo. A veces, les seguían hasta su casa y en el portal le arrebataban su tesoro para vivir. Es la vulnerabilidad de los vulnerables.

  Los robos a personas vulnerables han aumentado considerablemente en España, ahora más en casa que en la calle. De paseo, por lo general están acompañados. En casa, su soledad les hace presas fáciles para los ladrones. Una de cada diez sufre algún robo o hurto en su domicilio. Algunos de los mayores que viven solos padecen algún tipo de demencia o discapacidad. Cuanto más vulnerables, mejores blancos. Más de 8 millones de personas mayores de 65 años viven solas en España. Cada día vemos a ancianos acompañados por jóvenes para salir a pasear. Evitan, de este modo, las posibles caídas; los robos y, lo que es más importante, charlan sobre la vida y unos aprenden de otros. Tornan a su casa y se sienten más felices en su vulnerabilidad; más acompañados en su indefensión, menos solos en su soledad.

    De nada valen los consejos de la Policía o de los allegados. Los ancianos vulnerables confían en quienes no debieren: meten en sus casas como cuidadores a personas que no conocen. Son víctimas de robos de dinero y de sus joyas. Hasta en las residencias les roban.

  Recientemente, la directora de una residencia cacereña fue detenida por el hurto de joyas a una residente fallecida. En Fuente de Cantos, robaron a una pareja de ancianos haciéndose pasar por técnicos de la Ley de la Dependencia: se llevaron más de 4.000 euros. En Fuenlabrada de los Montes (Badajoz) la Guardia Civil detuvo a dos personas por supuestos delitos de sustracción y estafa a un vecino de 77 años. En Trujillo, fue detenido un trabajador de mantenimiento de una residencia de ancianos como supuesto autor de un hurto de joyas y otro de estafa bancaria a un nonagenario. En otra ocasión, tres mujeres estafaron casi 150.000 euros que un anciano se disponía a depositar en su cuenta… Los casos se multiplican aquí y allá.

    No pueden ni deben estar solos los ancianos. Los hijos no pueden atenderles por su trabajo, quizá porque no vivan en sus mismos lugares. Vuelan del nido cuando más les necesitan. Por eso, cada día vemos más chicas jóvenes que les acompañan en las calles.

  Hay, empero, una necesidad presencial acuciante para aquellos que viven solos y son más dependientes que por su propia vulnerabilidad. Nada pueden hacer solos sin un asistente. Los hijos, las instituciones públicas o algunas empresas les proporcionan esta necesaria servidumbre que necesitaren hasta que les llegue su hora.

jueves, 14 de septiembre de 2023

ADIÓS, DON CEFERINO



Decimos hoy adiós a don Ceferino Martín Calvarro. Aún se nos hace difícil no llamar “don”, como nos enseñaron en nuestros pueblos, a nuestros maestros, médicos, sacerdotes... Fueron, y lo son, el “don” y el “doña” un tratamiento de respeto que se antepone al nombre de pila, que antiguamente estaba reservado a determinadas personas con determinado rango social. Y don Ceferino lo fuere como cura, vicario, profesor, superior, enseñante y administrador apostólico. Al contrario que “donnadie”, un hombre que aparenta muchos caudales y ostenta grandezas; o “doñanadie”, mujer sin valía, poco conocida, de escaso poder e influencia, que morirá siendo una doñanadie, según la Real Academia.

Don Ceferino Martín Calvarro (Robledilllo de Gata, Cáceres, 1935; Cáceres, 13/09/2023) fue siempre lo primero. Criado en Descargamaría, vino al mundo desde abajo, desde el pueblo, hacía arriba, en la ciudad. La igualdad que nos da a todos la vida y la muerte; pero también la dignidad de respeto y trato que nos ganáremos en ella.

Un amigo suyo me preguntó en una ocasión, cuando le llamare y me dijere que comía con él, si le conocía. “Desde los 10 años”, le contesté…, hasta los 88 en que falleciere ayer. Esta mañana le despedimos en su Concatedral.

Don Ceferino fue a Cáceres, sin llegar a serlo, como un obispo de Coria y de Cáceres. Realizó sus estudios eclesiásticos en Ciudad Rodrigo, a cuya diócesis pertenecía entonces su pueblo. Terminada su carrera sacerdotal, estuvo en el Seminario Menor de Coria como superior y profesor. El obispo Llopis Iborra le envió a la Pontificia de Salamanca para que se formase en Filosofía y Filología Clásica.

De regreso a Cáceres, fue subdirector del Colegio Diocesano (que levantare el P. Cotallo), director después y profesor en el Seminario Mayor. Coadjutor de la parroquia de san Mateo, párroco de san Juan, parroquias del centro de Cáceres; canónigo en la Concatedral, vicario general con el obispo don Jesús Domínguez Gómez, administrador apostólico de la diócesis tras el traslado a Albacete del obispo don Ciriaco Benavente Mateos hasta el nombramiento de don Francisco Cerro como nuevo obispo.

Para los sacerdotes, por los que tanto se preocupare, y sus seminaristas de Coria (alguno le llamare “don Ceferinu”, en su habla popular) fue un maestro y un padre. En la hora de su jubilación, manifestó en una entrevista que se dedicaría a cuidar del suyo, muy anciano, fallecido casi a los cien años. Apenas hubiere tiempo de cuidarle. Como él, que cuidó de todos y por todos se preocupare. La dignidad y entrega en sus cargos, absoluta; el rango social de don Ceferino, muy suyo.

Adiós, don Ceferino: ve con Él como con Él viniste a este mundo.