domingo, 6 de octubre de 2024

ALCUÉSCAR HONRA A SU HIJO PREDILECTO, PEPE HIGUERO

El alcalde de Alcuéscar entrega a Ángeles Luaces el título de Hijo Predilecto de su esposo, José Higuero Manzano.

    En plenas fiestas patronales en honor a la Virgen del Rosario, la localidad cacereña de Alcuéscar (Cáceres) ha honrado la memoria de su hijo predilecto, José Higuero Manzano (Alcuéscar, 10/07/1946; Cáceres, 28/05/2020), que reunió en torno a su memoria a toda su familia, amigos y compañeros de la comunicación, la radio, el periodismo, la cultura y la política que ocuparon toda una vida, en la que su pueblo natal también fue un referente.

    La Casa de Cultura, cuyo salón de actos se conocerá de ahora en adelante como “Salón de actos D. José Higuero Manzano, Pepe Higuero”, según anunció el alcalde, reunió a una amplia representación de la sociedad local y la extremeña que compartieron con él su vida, en un acto presidido por el alcalde, Dionisio Vasco Juez; la concejala de Cultura e instructora del expediente por el que se le nombró Hijo Predilecto el pasado 26 de junio, Elena Campos Mariano, y su viuda, Ángeles Luaces, a quien acompañaron en el salón sus cuatro hijos: Silvia, Marta, José y Jorge, su yerno y nuera y sus nietos Antón, Nico y Álex, junto a otros familiares.

    La concejala de Cultura abrió el acto para dar lectura al acta plenaria, en la que el ayuntamiento le nombró Hijo Predilecto, “como público reconocimiento de los méritos contraídos en favor del pueblo”.

    A continuación, su hija mayor, Silvia Higuero, tras agradecer la asistencia de tantos amigos, evocó su infancia en su pueblo natal, el apego que sentía por él y que les transmitió a su familia, e hizo un recorrido por algunas de sus preocupaciones en los cargos que desempeñó a lo largo de su vida, como la puesta en valor de la basílica de Santa Lucía del Trampal, en su término municipal, descubierta cuando fuere director general de Promoción Cultural de la Junta de Extremadura, o la red de bibliotecas.

    El primer pregonero de las fiestas del Rosario, gracias a él, Pepe Sande, destacó su calidad humana y su fidelidad a los amigos. Desiderio Guerra, maestro y político, a quien llevó a Radio Popular para dar clases de la enseñanza obligatoria destinada a la obtención del certificado de enseñanza primaria, calificó el acto como de “justicia poética”, o el reconocimiento al valor o virtud que se otorga a alguien después del final, “que le ha llegado después del final”. El hijo predilecto de Cáceres y humorista José Luis Franco, “Franquete”, recordó que lleva a gala el sobrenombre que él le impuso y continuar colaborando en su emisora tras cuarenta y cinco años.

    El exalcalde de Mérida, Antonio Vélez, alcuesqueño por parentesco, que coincidió con él el pueblo y en la capital como político, evocó su compromiso con la cultura, a quien calificó como “activista cultural” y recordó sus colaboraciones dominicales durante 1996 en El Periódico Extremadura que dirigiere, y de las cuales mostró algunas fotocopias.

    Por último, el alcalde, Dionisio Vasco Juez, concluyó diciendo que Pepe Higuero “llevó a su pueblo por bandera” y que la declaración como Hijo Predilecto “es un reconocimiento a la labor desempeñada en su vida”.

    Tras finalizar el acto, el alcalde, acompañado por su viuda, descubrieron en el vestíbulo de la Casa de Cultura un pergamino con su nombramiento.



lunes, 30 de septiembre de 2024

LOS MARQUESES DE MIRABEL, HIJOS ADOPTIVOS DE PLASENCIA


    El Ayuntamiento de Plasencia acordó nombrar hijos adoptivos de la ciudad a los duques de Montellano y Marqueses de Mirabel en la sesión ordinaria celebrada el 29 de mayo de 1972, bajo la presidencia del alcalde, Juan Francisco Serrano Pino, don Manuel Falcó Escandón y doña Hilda Fernández de Córdoba, al concurrir en el citado matrimonio los méritos suficientes para tal nombramiento, como son: “ser descendientes de una ilustre familia, que fundó la ejemplar y benéfica institución del Colegio de Huérfanas de San José”; por “haber restaurado el Palacio de los Marqueses de Mirabel, convirtiéndole en un magnífico museo que tiene a disposición y servicio de la ciudad; que su amor a Plasencia y su placentinismo lo ponen de relieve en todos los actos oficiales y particulares, cuando ello es necesario, hechos que se comprenden en el artículo 2º de Honores y Distinciones de este Excelentísimo Ayuntamiento”.

    “Por unanimidad y con el quórum de dos terceras partes de los señores concejales, se acuerda declarar Hijos Adoptivos de Plasencia a los Excmos. Sres. Don Manuel Falcó Escandón y Dª Hilda Fernández de Córdoba, duques de Montellano y Marqueses de Mirabel.” La propuesta de nombramiento fue formulada por varios concejales en la sesión ordinaria celebrada por el pleno el 16 de diciembre de 1971. El Pleno acordó por unanimidad aceptar la moción e instruir el oportuno expediente reglamentario y nombró juez instructor al teniente de alcalde Miguel Cantero Mozos.

    El señor Falcó y su esposa recibieron el título de Hijos Adoptivos durante un acto celebrado en la Casa Consistorial el día 7 de junio de 1973.

    Manuel Falcó Escandón, IX duque de Escandón (Ile de France, París, 02/09/1892; Madrid, 28/07/1975), XI Marqués de Castel-Moncayo, VII Conde de Villanueva de las Hachas, X Marqués de Pons, gentilhombre grande de España con ejercicio y servidumbre del rey Alfonso XIII y diputado al Congreso por Valencia en 1923. Era hijo de Felipe Falcó y Osorio, VIII duque de Montellano, y de Carlota Escandón y Barrón. Casado el 16 de julio de 1928 con Hilda Joaquina Fernández de Córdoba y Mariátegui, hija de los duques de Arion, también como su suegra dama de la reina Victoria Eugenia de España, III condesa de Santa Isabel, XIII marquesa de Mirabel y XII condesa de Berantevilla. Tuvo cuatro hijos: Felipe, marqués de Pons (1929-1962); Rocío, XI condesa de Berantevilla (1932-1990); Carlos, V marqués de Griñón (1937-2020), a los 83 años; y Fernando, III marqués de Cubas (1939-2020), a los 81 años. Manuel Falcó Escandón falleció en Madrid a los 82 años.

    El 04/04/1927, el rey Alfonso XIII le nombró vocal de la Junta Nacional del Centenario de Goya. El 11 de agosto de 1941, por Decreto de 31 de julio, Franco le nombra presidente del Patronato de la Fundación Mirabel-Patronato del Monasterio de Yuste.

    Hilda Fernández de Córdoba y Mariátegui (Madrid, 24/04/1908; 01/07/1998), XIII marquesa de Mirabel y III condesa de Santa Isabel y XII condesa de Berantevilla; Grande de España, Dama de la Reina. Era hija de Joaquín Fernández de Córdova y Osma, VIII duque de Arión (1870-1957) y de María de la Luz Mariátegui y Pérez de Barradas, IV marquesa de Bay (1881-1959). Le sucedió su nieta Alejandra Falcó y Girod, grande de España, y de su primera esposa, Pilar Juana (Jeannine) Girod de Avellanal, casada con Jaime de Carvajal y Hoyos, XV marqués de Almodóvar del Río. Falleció en Madrid a los 90 años.

    A principios del siglo XX, la duquesa de Montellano y Marquesa de Mirabel, madre del marqués de Griñón, desafió a una sociedad liderada con fundamentos machistas. Era una amante de la caza mayor, un deporte que aprendió junto a su padre, Joaquín Fernández de Córdoba, duque de Arión, con el cual compartía una estrecha relación. Tras su fallecimiento, Hilda heredó, entre otras cosas, la finca Valero, en Malpica del Tajo, donde aprendió a disparar, una habilidad impensable en aquellos años para una mujer. La práctica la convirtió en una de las mejores monteras del momento, a tal punto que redactó un manual de instrucciones que cualquier aficionado a la disciplina debería aprender. Gran amante de los animales, fundó junto a su esposo el “World Animal Fund”.

    Alfonso Díaz de Bustamante y Quijano (Corrales de Buelna, Santander, 1911; 23/08/1994), alcalde de Cáceres (1963-1977), estuvo casado con María Cristina de Ulloa y Ramírez de Haro, muerta en accidente de tráfico, con quien tuvo ocho hijos. Posteriormente contrajo matrimonio en Plasencia con María del Rocío Falcó y Fernández de Córdoba, hija de los marqueses de Mirabel y condesa de Berantevilla, aunque el matrimonio no duró mucho, ya que falleció a los 57 años, al caer por unas escaleras de Preciados de la calle Serrano de Madrid.

    Los cuatro hijos de los marqueses de Mirabel han fallecido: el primogénito, Felipe, marqués de Pons; María del Rocío, condesa de Berantevilla; Carlos, marqués de Griñón, y Fernando, marqués de Cubas. El primogénito falleció a los 36 años en un trágico accidente; María del Rocío perdió la vida en un fatal suceso, al caerse con el carro de la compra; Carlos por el coronavirus, y Fernando tras una larga enfermedad. Los dos últimos murieron con siete meses de diferencia.

    Carlos y Fernando, los más populares de la dinastía, vivieron con pasión hasta el último de sus días. Carlos, el tercero de los cuatro, nació en Sevilla en 1937. Era ingeniero agrónomo por la Universidad de Lovaina y graduado por la Universidad de California. Fue empresario, amante del campo y las mujeres. Juró amor eterno a cuatro: Jeannine Girod, Isabel Preysler, Fátima de la Cierva y Esther Doña. Con las tres primeras tuvo cinco hijos.

    Fernando Falcó era abogado y llevó una vida apartada del foco mediático. Fernando y su hermano Carlos eran amigos personales del rey Juan Carlos desde su infancia. Sus padres cedieron uno de sus palacios, el palacio de Indo, en el Paseo de la Castellana de Madrid, para que allí viviera y estudiara, el entonces conocido como príncipe don Juanito, momento en que los tres compartieron pupitre.

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Bibliografía consultada: Archivo Histórico Municipal de Plasencia, Gaceta de Madrid; Boletín Oficial del Estado (BOE), diarios Hoy y El Español; www.fundacionmedinaceli.org., https://amomama.es


jueves, 26 de septiembre de 2024

FRANCISCO LÓPEZ DE AYALA Y DE LA VERA, ALCALDE DE MÉRIDA DURANTE LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA


Francisco López de Ayala. Retrato de Covarsí
 incluido en el libro citado de Fernando Delgado

Francisco López de Ayala y de la Vera (Mérida, 09/06/1893-08/08/1936) fue alcalde de la ciudad en la década de los años veinte del pasado siglo, desde el 18 de mayo de 1924 hasta el 26 de febrero de 1930, durante la dictadura de Primo de Rivera, fecha en que cesó a petición propia. Murió asesinado a los 43 años, al principio de la contienda civil el 8 de agosto de 1936., tres días antes de la toma de Mérida. Fue detenido el 27 de julio del mismo año y conducido a la finca “Los Colgados”, de Aljucén, y con él fueron fusilados tres más: Mario Balanzategui Álvarez, de 43 años, de Falange; Antonio María Fernández Domínguez, de 25 años, de Acción Popular; y Manuel Herranz Nieto, de 37 años, del mismo partido.

Hijo de José López de Ayala y Grajera, natural de Fregenal de la Sierra, y de Dolores de la Vera y Grajera, tuvo dos hermanos: Luis y Dolores.  Contrajo matrimonio en Mérida el 22 de mayo de 1918 con Margarita García de Blanes y Pacheco, nacida en Mérida el 29 de noviembre de 1898, hija de Román García de Blanes y Osorio, natural de Lugo, y de Margarita Pacheco Lerdo de Tejada, natural de Mérida. con la que tuvo cinco hijos: María Dolores, Francisco (el alcalde de Mérida que más años ha estado al frente del consistorio), Gonzalo, Margarita y María Josefa López de Ayala y García de Blanes.

Licenciado en Derecho en 1917 por la Universidad de Sevilla a los 23 años, procedía de una familia de larga tradición en el control y la propiedad de la tierra, siendo él mismo un significativo ganadero y de abolengo en la ciudad –los Vera--, uno de ellos “segundón principalísimo” en la conquista de Perú con Pizarro. En el primer tercio del siglo XX, según el Registro de la Propiedad Expropiable, solo diez propietarios sumaban el 56 por ciento de la propiedad expropiable del término municipal de la ciudad. Poseía 1.497 hectáreas. Su familia era la más rica de la ciudad. Entre sus propiedades heredadas destacan la finca Pachena (Jaén), Alberquilla (Guareña), Abadías y Talantosa (Mérida), Caballeros (Badajoz), La Vega del Toro (Solana de los Barros).

Su destacada personalidad, su caballerosidad y relieve social le llevaron a la corporación municipal en 1923 y por Real Orden de 18 de mayo de 1924 fue nombrado alcalde de la ciudad. Su etapa como regidor está señalada con “piedra blanca” en los anales de la población. Hombre de claro y positivo talento, fecundo en iniciativas y con energías y actividad suficientes para plasmarlas en realidades, inició la transformación urbanística de Mérida, dándole el empaque de verdadera ciudad y engrandeciéndola notablemente. Regeneró la hacienda local, en pésimo estado al hacerse cargo de la hacienda municipal; fomentó la instrucción pública, intensificando la enseñanza; realizó el saneamiento de la población con las obras de alcantarillado y parque que lleva su nombre en la Rambla de santa Eulalia; promovió la construcción de los depósitos generales de agua, cuartel de Artillería, pavimentaciones de calles y normalización perfecta de todos los servicios municipales, entre otras cosas.

El investigador López Díaz señala a López de Ayala como “la figura más representativa de la dictadura primorriverista, el hombre dentro de la política local que seguramente mejor se adaptaba al perfil de político que, por lo general, buscó la Dictadura. Joven y culto abogado, procedía de una conocida y adinerada familia emeritense: los Vera, emparentada además con otras familias de alcurnia dentro de la ciudad, como los García de Blanes. Su preeminente puesto en la sociedad local era avalado por ser uno de los máximos propietarios rurales del término, además de uno de los más importantes ganaderos de la provincia”.

López de Ayala y de la Vera desempeñó también los cargos de presidente de la Hermandad de Labradores durante muchos años, presidente de la Cooperativa de Ganaderos Extremeños, presidente provincial de Acción Popular y consejero de la Editorial Católica; candidato a Cortes en las elecciones de febrero de 1936; fundador, promotor y presidente del Consejo de Administración de la Sociedad “Productos de la Ganadería Extremeña, S.A”. (Matadero de Mérida), presidente de la Cámara Provincial y patrono del convento de las Concepcionistas de Mérida. Entre otras distinciones, estaba en posesión de la Cruz del Mérito Agrícola y de un diploma de agradecimiento de la Cruz Roja Española.

Políticamente conservador, López de Ayala y de la Vera fue fundador y presidente provincial de Acción Popular, un partido político español católico confesional, fundado recién proclamada la República con el nombre de Acción Nacional, que fue el núcleo aglutinante de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) y que cambió su nombre por el de Acción Popular en abril de 1932, aunque siguió existiendo como partido autónomo después del comienzo de la Guerra Civil.

El investigador Fernando Delgado Rodríguez recoge en su libro “La Guerra Civil en Mérida” que los quince fusilados en la ciudad antes de la llegada de las tropas nacionales fueron inmortalizados en un cuadro por Adelardo Covarsí, que estuvo durante décadas en el Salón de Plenos del Ayuntamiento hasta que, con la llegada de la democracia,  fue retirado  y trasladado al almacén municipal de “La Algodonera”, donde fue rescatado para ser depositado en el Archivo Histórico de Mérida, lugar en el que se conserva.

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Bibliografía consultada: López Díaz, Juan Carlos: Mérida y la II República, Historia de un tiempo y sus protagonistas, Ayuntamiento de Mérida 1ª ed., mayo de 2011; Delgado Rodríguez, Fernando: La Guerra Civil en Mérida, edit.: Consejería de Educación y Cultura del Gobierno de Extremadura, Excmo. Ayuntamiento de Mérida y Fundación de Caja de Badajoz, Artes Gráficas Rejas, S. L., Badajoz, 2014; Reina Corbacho, Francis: El convento de las Concepcionistas de Mérida: de colonizadores, aristócratas y alcaldes en dictaduras hasta VOX (https://www:elasaltodiario.com/ extremadura-convento-concepcionistas-merida) y diario Hoy.