viernes, 24 de enero de 2025

ÁLVAREZ MARTÍNEZ DESTACA EL CARÁCTER ADMINISTRATIVO DE LA CIUDAD ROMANA DE REGINA


José María Álvarez Martínez

El académico de número de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, arqueólogo y miembro de la Fundación de Estudios Romanos, José María Álvarez Martínez, ha subrayado el carácter administrativo de la ciudad romana de Regina, situada en Casas de Reina, al sur de Badajoz, “lo que explica la proliferación de sus edificios públicos”.

Álvarez Martínez ha realizado esta manifestación durante su conferencia sobre “La ciudad romana de Regina Turdulorum”, pronunciada ayer tarde en el Centro Cultural “Santo Domingo” de Mérida, de la Fundación CB, dentro del ciclo “Grandes descubrimientos en Arqueología-IV”, patrocinado por el Museo Nacional de Arte Romano y la citada fundación.

El conferenciante señaló que las noticias sobre el yacimiento arqueológico de Regina tras su abandono, producido paulatinamente desde mediados del siglo IV al VII, se deben a los visitadores de la Orden de Santiago que inspeccionaban los edificios religiosos afectos a la Orden, en este caso la ermita de san Pedro de Villacorza, edificada en el espacio de la escena. En el siglo XVI varios eruditos se dieron cuenta de los hallazgos esporádicos que allí se producían, entre ellos Ambrosio de Morales y, a mediados del XIX, se realizaron excavaciones en el lugar por parte del erudito Barrientos.

En el siglo XX, el arqueólogo José Ramón Mélida describió lo que se podía apreciar del yacimiento y facilitó una planta aproximada de su más importante edificio: el teatro.

Tras la adquisición de una buena parte del yacimiento comenzaron unas excavaciones en 1978 con dos objetivos fundamentales; el teatro y el área forense.

Teatro romano de Regina

El teatro, en excelente estado de conservación, fue descubierto casi en su totalidad (quedan algunos puntos por aclarar), en tanto que el foro reginense ofreció los suficientes datos para valorar la importancia del antiguo municipio romano, que formaba parte de la extensa región de la Baeturia turdulorum y, por ende, adscrito al conventus Cordubensis, según el conferenciante.

Según Álvarez Martínez, la riqueza de minerales de la zona explica el carácter de Regina como centro de explotación de esos recursos a los que estuvo atenta la Casa Imperial, puesto que tanto en los programas iconográficos como en los epígrafes conocidos es donde se aprecia la presencia de Trajano y su casa.

El académico extremeño dijo también que la decadencia de Regina vino precisamente por el cierre de las minas y su urbanismo es conocido por el buen estado que presenta su red de cloacas situadas bajo las calles del municipio.

El conferenciante añadió que un templo dedicado a la Pietas Augusta del tiempo de Domiciano y otros tres, probablemente dedicados a la divinidad tutelar de la población (Genius Municipii), a la familia de Trajano y a la señora del lugar, Iuno Regina, completan su panorama religioso.

Finalmente, el doctor Álvarez Martínez indicó que, al mismo tiempo que se emprendían las excavaciones, dos miembros cualificados del equipo (el profesor Dr. Jean-Gerard Gorges, de la Universidad de Burdeos, y el Dr. Rodríguez Martín, que codirigió varias campañas de excavaciones), llevaron a cabo durante muchos años labores de prospección en su amplio hinterland (tierra posterior a una ciudad). Fruto de ellos es la monografía que acaba de salir y que será presentada en breve.


jueves, 23 de enero de 2025

SANTIBÁÑEZ EL ALTO, LA MAYOR FORTIFICACIÓN DE LA SIERRA DE GATA


Castillo de Santibáñez el Alto

    Santibáñez el Alto es un municipio de la provincia de Cáceres que conserva la mayor fortificación de toda la Sierra de Gata, existente desde el siglo XII, una de las plazas que conquistó el rey Fernando II a los árabes, definitivamente reconquistada en 1213 y entregada a la Orden del Pereyro, luego de Alcántara, siendo cabeza de la Encomienda.

    En su nueva obra sobre “El patrimonio arqueológico y cultural de Santibáñez el Alto y su territorio. El alma de San Juan de Mascoras [1], el doctor en Historia del Arte, académico correspondiente de la Real Academia de la Historia y cronista oficial de Trujillo, José Antonio Ramos, bucea por su pasado histórico, visible desde su castillo medieval; por sus rincones llenos de encanto, por sus fiestas populares y por su gastronomía.

    Las recientes excavaciones realizadas en el castillo de san Juan de Mascoras, “nuestra joya de la corona, nos hacen revivir tiempos de leyendas y aventuras, a la vez que nos dan valiosa información para entender todo el recorrido que tenemos a nuestras espaldas”, afirma en el prólogo el alcalde de la localidad, Rubén Francisco González.

    El castillo fue una de las joyas de la Orden de Alcántara, en el que durante años se derramaron ríos de sangre, cristiana e islámica, con el fin de asegurar su control, pues era una de las puertas de entrada de la transierra extremeña. Coria estaba conectada con el reino de León a través de un estrecho corredor rodeado de fortificaciones musulmanas (Trevejo, Santibáñez y Milana). Su papel era, pues, el de cabeza de puente desde donde organizar las razias que asolarían las riberas del Tajo, Portezuelo, Alcántara y Alconétar.

    Los primeros pobladores de Santibáñez el Alto de los que se tienen noticias son los vettones, de quienes se han encontrado ollas funerarias que podrían pertenecer a una necrópolis próxima a la localidad. La dominación romana en la Sierra de Gata, dejó una huella significativa en la historia y en el paisaje que, por su posición estratégica y sus recursos naturales, los romanos la ocuparon y explotaron durante varios siglos, desde el 197 a. C. La presencia romana en el territorio del Valle del Alagón es indiscutible. En un paraje de la cercana población de Moraleja, conocido como El Ladrillar, se han hallado los restos de una villa que delata los vestigios romanos.  En tiempos de Augusto, con la división administrativa de la España Ulterior, la comarca de Moraleja se incluye en la provincia de Lusitania, más concretamente en el Conventus Emeritensis, destacando en el área de la Sierra de Gata las ciudades de Mirobriga (Ciudad Rodrigo), Caurium (Coria) y Capera (Cáparra). Precisamente Coria, vecina de Moraleja, ofrece monumentos tan singulares como su magnífica muralla romana.

    En la época romana la zona de Moraleja experimentó un progresivo poblamiento, con asientos estables, al menos en el ámbito rural, determinado posiblemente por la explotación agrícola de su tierra. Además, por las inmediaciones del asentamiento actual de Moraleja transcurriría la calzada romana que iba desde Alconétar hasta Caurium y desde allí, atravesando la sierra, hasta Mirobriga, identificándose con el nombre de vía Dalmacia.

    Con la llegada de los musulmanes, la Lusitania visigótica pasa a ser Cora (división territorial), siendo Mérida su capital hasta la caída del Califato de Córdoba donde se constituye el Reino Taifa de Badajoz. Entre los siglos VIII y XIII, este territorio situado entre Coria, Sierra de Gata y Plasencia era fronterizo y, como tal, muy inestable: la zona sufrirá avances y retrocesos tanto por parte musulmana como cristiana. El territorio en el que se encuentra Santibáñez el Alto formó parte de la Transierra Leonesa.

    Durante la reconquista cristiana, la Vía de la Plata jugó un papel esencial en los ataques cristianos. El asentamiento cristiano en Extremadura se produce tras la reconquista de Coria en el año 1142 por el rey Alfonso VII de Castilla y León, restaurándose la sede episcopal con el obispo Íñigo Navarrón. El control cristiano de Coria permitía establecer en el río Tajo la frontera entre la Extremadura cristiana y la musulmana. El rey leonés Fernando II logró conquistar el castillo de Santibáñez en el año 1166, entregándoselo después a la Orden del Temple. En 1213, el rey Alfonso IX de León afianzó definitivamente toda la Transierra, cayendo en su poder el castillo de Santibáñez el Alto y Alcántara. A pesar de las protestas de los templarios, antiguos propietarios del baluarte de Santibáñez el Alto, el monarca lo entregó a la orden de Alcántara, en 1227, siendo sus dueños hasta la extinción de las órdenes militares a mediados del siglo XIX. En 1227 se realiza el deslinde del castillo de Santibáñez el Alto siete años después de la donación efectuada a la Orden de Alcántara, que decide que el castillo sea la sede de una Encomienda. Santibáñez fue primero abulense, después bejarana, formando parte del reino de Castilla para pasar a depender del reino de León desde inicios del siglo XV, tras la pérdida del voto en Cortes de Béjar y su paso a depender de Salamanca a partir de 1425.

    Tras la Guerra de la Independencia española, el conjunto defensivo de Santibáñez el Alto se convirtió en el refugio de los afamados bandoleros extremeños conocidos por el nombre de los Muchachos de Santibáñez, que extendieron el terror por estas tierras.

    La principal actividad económica de Santibáñez el Alto a principios del siglo XX giraba en torno a la agricultura y la ganadería, especialmente el cultivo de cereales, olivos y la cría de ganado. En la actualidad ha experimentado un notable auge en el turismo rural y cultural. Su patrimonio histórico, riqueza natural y tradiciones lo convierten en un destino atractivo para quienes buscan experiencias en entonos rurales.

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[1] Vid.: Ramos Rubio, José Antonio: El patrimonio arqueológico y cultural de Santibáñez el Alto y su territorio. El alma de San Juan de Mascoras, TAU Editores, Cáceres, 2025, 193 págs.


sábado, 18 de enero de 2025

SIXTO MURIEL REGODÓN, PRIMER ALCALDE DEMOCRÁTICO DE CORIA


Sixto Muriel Regodón (Radio Interior)

Coria ha despedido esta mañana a su primer alcalde democrático Sixto Muriel Regodón (Casar de Palomero, Cáceres, 1937; Cáceres, 17/01/2025), fallecido ayer noche en la capital de la provincia a los 87 años de edad. El finado, que ha sido incinerado en el crematorio Nuestra Señora de Fátima de Plasencia, deja cuatro hijos y catorce nietos. Su esposa, con la que compartió su vida, María Ascensión de la Riva, falleció el 2 de abril de 2023. El Ayuntamiento de la ciudad ha decretado tres días de luto oficial, según ha comunicado la alcaldesa, Almudena Domingo.

    Maestro nacional, ejerció su profesión en Acebo y Coria donde, desde su inauguración, en 1977, fue director del Colegio “Maestro Camilo Hernández” hasta su jubilación, en 1988. En 1984, el centro, cuyo nombre lleva el de un maestro cauriense que ejerció su profesión durante cuarenta años en la ciudad, fue visitado el 1 de octubre de 1984 por el presidente del Gobierno, Felipe González, acompañado de su entonces ministro de Educación, José María Maravall, para la apertura del curso académico.

    Elegido alcalde durante las primeras elecciones democráticas por UCD, gobernó la localidad con mayoría absoluta durante la primera legislatura (1979-1983), tras obtener nueve concejales por seis del PSOE y dos del PCE.

    Durante su mandato, el vicepresidente del Gobierno, Rodolfo Martín Villa, inauguró el nuevo ayuntamiento de la ciudad el 10 de junio de 1982. En junio de 2012, durante la celebración del XXV aniversario de la construcción del edificio, que costó 34 millones de pesetas, el Ayuntamiento homenajeó a sus alcaldes durante la democracia y a los concejales de la primera corporación, encabezada por Sixto Muriel Regodón, en un acto presidido por el presidente de la Asamblea, Fernando Manzano. Siendo alcalde, el ministro Juan Rovira Tarazona puso la primera piedra del hospital de la Seguridad Social y de la comarca, inaugurado el 27 de enero de 1987, por su sucesor, el socialista Eugenio Simón Alonso (1983-1987), fallecido en 2010, a los 85 años. Asimismo, el anterior alcalde y diputado del PP en la Asamblea, José Manuel Ballesteros (alcalde durante tres legislaturas, 2011-2023) ha expresado sus condolencias a la familia.

    Sixto Muriel fue un hombre comprometido con la ciudad. Tras su pasó por la política, presidió la Junta Local de UNICEF y perteneció a las directivas de Nuestra Señora de Argeme, patrona de la ciudad, y del Club Deportivo Coria, del que también fue socio, cuyos presidentes han expresado su pesar a la familia.

    En su oración fúnebre, el párroco de San Ignacio de Loyola de Coria, Julián Carlos Pérez Domínguez, subrayó que, durante el Jubileo de la Esperanza, Sixto Muriel, “nos deja su relevo” en una vida que carece de ellos, y expresó su deseo de que la patrona de la ciudad sea un consuelo para la familia tras su larga vida.

    Descanse en paz el primer alcalde democrático de la ciudad, que entregó a ella gran parte de su vida, así como a la docencia, siguiendo la tradición de la saga familiar de sus padres.