domingo, 15 de enero de 2017

LA AGENDA DE ESPAÑA EN LA AGENDA SOCIALISTA

 
           La paz parece haber llegado al PSOE. El Comité Federal de ayer sábado propuso las fechas del próximo congreso federal (17 y 18 de junio) y las primarias, en fecha por determinar, en otro comité que tendrá lugar en marzo, tan solo con cinco votos en contra. No hay, pues, en el máximo órgano de gobierno del partido entre congresos ni tantos críticos como quieren hacerse notar, ni la intransigencia ni las prisas de otros voceadas desde el 1 de octubre. Si aquellas son siempre malas consejeras, las tensiones y divisiones internas que, de la noche a la mañana, parecían surgir reclamando lo que se solicitaba desde aquella fatídica fecha, no fueren lo más oportuno para coser las heridas abiertas y cerrarlas cuando hubieren supurado.
            A la Gestora socialista le ha tocado jugar el papel de mala en el ínterin, que ha hecho bueno al final. Su presidente, Javier Fernández, pronunció ayer un discurso de moderación muy alejado de las trompetas apocalípticas de la pretendida revolución de octubre que propugnare el exsecretario general, Pedro Sánchez. Nada más y nada menos que "la agenda del partido vuelva a caminar de la mano de la agenda de España", que "es tanto como decirle a la gente que somos mucho más que una maquinaria dedicada en exclusiva a arrojar a cualquier precio a la derecha del poder". En una España, cuyo 40% por ciento de la población se declara socialdemócrata, como recordó el presidente, esa gente espera de un partido de gobierno y constitucionalista que "le proporcione identidad, y sepa quiénes somos, de dónde venimos y, con nosotros, a dónde van", sin renunciar a reconocerse en lo que fue, a los que hicieron posible la idea ilustrada de la España moderna, porque "si se les proscribe, nos quedamos sin referentes".
            Fernández ha solicitado lealtad "a uno mismo, a tu partido, a tus votantes y a tu país" y ha recordado que, cuando esas lealtades entran en conflicto, "siempre tienes que poner a tu país por encima de todo lo demás". Y ha subrayado qué significa estar en la oposición, por si alguien lo había olvidado: "no hay victorias que celebrar, ni cargos que repartir, ni éxitos diplomáticos que contar; lo único que hay es trabajo, esfuerzo y tesón, que si la hacemos unidos, mañana gobernaremos unidos". Al final, se ha hecho realidad el anuncio del exsecretario de Organización federal, César Luena, quien propuso a finales de enero del pasado año, las fechas del congreso para mediados de junio con las primarias previas. Ahí las tiene ya quien, con su conducta, también propició la confusión más que la concordia necesaria para afrontar un proceso electoral de un "partido  --como ha enfatizado el presidente de la Gestora-- que "es el más viejo y el más nuevo de todos los partidos, el único que hoy tiene un planteamiento alternativo a la derecha liberal, al nacionalismo identitario y al populismo radical".
            No se ha callado nada de lo que hubiere de decir en esta hora de España el presidente de la Comisión Gestora, y ha recordado, cómo no, la abstención para la gobernabilidad del país como "la menos mala de las soluciones". "Al día siguiente de las elecciones de junio, la inmensa mayoría de los dirigentes de este partido sabíamos lo que había que hacer, lo que no sabíamos era cómo ganar el congreso después de hacerlo. Y eso quiero decirlo porque callar sería insultar a la verdad." Un partido que ha gobernado el país más de veinte años en democracia, no debe anteponer el poder por el poder mismo, olvidándose de los problemas de los españoles porque, de lo contrario, estos le darían la espalda.
            El camino está ya abierto. El expresidente del Gobierno vasco y del Congreso, Patxi López, anunciará hoy su candidatura, que desveló ayer a los notables del partido; la presidenta andaluza, Susana Díaz, iniciará la semana entrante su gira por España, aunque hasta el momento no haya revelado sus cartas, que podría anunciar hoy tras el anuncio de López. No hay por qué fracturar el partido, porque las puertas están abiertas para todos. Ahora, no se trata de predicar, sino de saber qué quieren los españoles del PSOE, y está muy claro lo que desean: estabilidad política e institucional, empleo, reforzar el Estado social, la calidad del espacio público, la autonomía política, la planta política del país, la construcción europea... Javier Fernández ha dado el pistoletazo de salida con el mejor discurso que pudiere esperar "la gente que quiere cambiar, pero que no quiere romper los equilibrios básicos de la sociedad". El futuro de España no está para las veleidades que otros predican.