jueves, 23 de agosto de 2018

GARCI GONZÁLEZ DE SILVA, CONQUISTADOR EN VENEZUELA


 Garci González de Silva (Mérida, 1546; Caracas, 1625) fue un conquistador extremeño que intervino en la conquista de Venezuela. Fue alcalde de Caracas en cinco ocasiones, tesorero de la Real Hacienda y teniente general. Propietario de minas, hatos y haciendas de labor. El extremeño  llegó a ser uno de los hombres más ricos de la capital, con una renta anual de 20.000 pesos y 200 esclavos, valorados en unos 40.000 pesos. En 1584, el gobernador Luis de Rojas le comisionó para castigar a los indios caribes de Guárico, empresa en la que capturó cien indios esclavos. En 1589 era simultáneamente regidor perpetuo del Cabildo de Caracas y tenedor de bienes de difuntos, así como juez de comisión. Al año siguiente mandó hacer su información de méritos y servicios. [1]
            Era hijo de Lorenzo González y de Leonor de Silva. Con la protección de su tío materno, Pedro Maraver de Silva, llegó muy joven por primera vez al continente americano. En marzo de 1569, con 22 años, partía con su tío hacia el litoral caribeño con el sonoro cargo de "Alférez General del Descubrimiento del Dorado" e intervino en la conquista de territorios peruanos y neogranadinos. A finales de 1569 se dirigió con varios compañeros a la recién fundad ciudad de Caracas. Dos años más tarde combatió a los mariches y, al año siguiente, participó con Gabriel de Ávila en la pacificación de los indios que atacaban a los españoles en Los Teques. Establecido en la capital, se hizo con un solar para su casa y tierras de cultivo en La Vega, El Rincón y la quebrada de Anauco. Tuvo una encomienda entre Tácata y Capaya y en 1573 fue elegido por primera vez regidor del Cabildo caraqueño. Ese mismo año obtuvo permiso para explotar los lavaderos de oro de Mamo y combatió a los tarmas. [2]
            En 1574 se casó en Caracas con Beatriz de Rojas, una de las damas más encumbradas de Caracas y fueron padres de María, Melchor, Gaspar, Baltasar, Diego, José y Ana. [3]
            Bajo el mando del teniente de gobernador Francisco Carrizo, tomó parte en una expedición a Tácata y vertiente del río Guárico, en la que fueron rechazados por los indígenas. A comienzos de 1575 dirigió una nueva expedición contra ellos, que le fue favorable, por lo que pudo posesionarse de las encomiendas que se le habían concedido en 1572. Entre 1574 y 1575, el Cabildo caraqueño le concedió tierras en la región de Cagua, en los valles de Aragua, que llegaban hasta las márgenes del lago de Valencia y hasta el abra que comunicaba por el sur con el alto llano, la actual Villa de Cura.[4]
            En 1576, el gobernador Diego de Mazariegos lo envió a defender Valencia, amenazada por indios caribes; los rechazó y persiguió en su retirada por los ríos Tiznados y Guárico hasta las márgenes del Orinoco. Durante la incursión tuvo conocimiento de las minas de San Juan y La Platilla,  al frente de treinta y seis hombres a caballo, cuyo descubrimiento se atribuyó Garci González, también reivindicado por Sancho del Vilar.
            En 1578 fue elegido alcalde ordinario de Caracas. En 1579 recibió del gobernador  Juan de Pimentel el encargo de dominar a los indios cumanagotos y chacopatas.  El 14 de junio de 1579 fundó la ciudad del Espíritu Santo de Querequerepe, que hizo base de sus operaciones, pero fue rechazado y trasladó la ciudad más hacia el oeste, donde tampoco prosperó, abandonándola en 1580. En enero de 1584, Luis de Rojas, nuevo gobernador, lo comisionó para adentrarse en el territorio caribe del río Guárico; los derrotó e hizo más de cien prisioneros. En 1590 redactó la usual información sobre sus méritos y servicios, que envió a la Corte de España. En 1593 proporcionó datos históricos al poeta soldado Fernán Ulloa, quien se había ofrecido a escribir en verso la historia de la conquista de Venezuela. En 1595 fue elegido por segunda vez alcalde de Caracas. En 1596 era procurador municipal y en 1597-1598, tesorero y contador de la Real Hacienda. En 1602 fue alcalde de Caracas por tercera vez y, en 1603, alférez real del Cabildo. En 1609 el gobernador Alquiza lo nombró maestre de campo y teniente general en la provincia de Nirgua para someter a sus indígenas. Allí fundó en 1609 la población de Santa Ana de Alquiza, que duró poco. Cuando transportaba un cargamento de oro de Buría, Garci González y el capitán Quintana fueron atacados por los belicosos indios jirajaras "cerca del cerro del Picacho y en un lugar que aún hoy se llama Garci González", según recuerda A. Pérez Villa. En 1611 fue nombrado por cuarta vez alcalde de Caracas. El Cabildo le concedió en 1620 la posesión de una vasta extensión de tierras de sabana, desde Las Guardias hasta la confluencia de los ríos Guárico y Bocachico, El 21 de agosto de 1624, el nuevo gobernador, Juan de Meneses y Padilla, le nombró teniente de capitán general.
            En 1625 murió en la capital este extremeño llegado a Venezuela en 1659, activo conquistador, fundador de pueblos, comerciante y minero, que la historia venezolana le recuerda como cinco veces alcalde de Caracas. Una fruta silvestre lleva su nombre (`garcigonzález´), así como un  pájaro venezolano, el `gonzalito´, cuyos colores, amarillo y negro, se parecen al penacho del conquistador. [5] Por los innumerables servicios prestados a Caracas, fue enterrado en su catedral, en la que tiene una avenida con su nombre en La Yaguara.[6]
            "Garci González de Silva, epígono de los héroes de caballerías, héroe popular a su vez, se mueve como un imán que arrastra consigo todas las inverosimilitudes", se afirma sobre él [7] a propósito de su valentía. En otro párrafo de la misma obra se dice que "deseaba Garci González que su suerte le ofreciese ocasión en que poder manifestar su bizarría y hacer alarde de aquel espíritu invencible que mantenía en el pecho¸ y como la fortuna le tenía destinada esta provincia para teatro en que representase las mayores hazañas su valor, desde luego se determinó a la empresa, tomando el socorro por su cuenta, fiado en el respeto y amor con que sabía por experiencia le miraban todos los que habían sido soldados con su tío: concepto en que no padeció engaño su confianza, pues publicada su intención, se le ofrecieron a seguirle ochenta hombres, todos extremeños, y los más hijos de la ciudad de Mérida, su patria, con los cuales marchó luego para el valle de Mariara..."[8]
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[2]  Ibíd.
 [3] Vid.: Wikipedia.
 [4] Vid.: Real Academia de la Historia, en http://dbe.rah.es/biografias/35161/garci-gonzalez-de-silva.
 [5]  Ibíd.
 [6]  Vid.: Wihipedia.
 [7] De Oviedo y Baños, José: Historia de la conquista y población de la provincia de Venezuela,  Biblioteca Ayacucho,  primera edición, 1992, Caracas.
 [8]  Ob. cit, pág. 341.

jueves, 9 de agosto de 2018

HERNANDO DE BUSTAMANTE, EL BARBERO DE MÉRIDA QUE DIO LA VUELTA AL MUNDO


          Hernando de Bustamante era natural de Mérida, hijo de Juan de Bustamante y Leonor de Cárdenas (Leonor de Cáceres, según el Conde de Canilleros [1]), y marido de María Rodríguez (María Contreras, según Belén Baños), quien asegura que nació en Alcántara en 1494.[2]  Fue barbero, cirujano, armador y tesorero y descubridor del Océano Pacífico. El 10/08/1519 zarparon del puerto de Sevilla cinco navíos: la Trinidad, la nao capitana al mando del navegante portugués Fernando de Magallanes (Sabrosa, Portugal, 1480; Mactán, Filipinas, 1521), militar, explorador y marino y navegante portugués de noble linaje, nombrado por la Monarquía Hispánica capitán general de la Armada para el descubrimiento de la especería. Bañas, que pasó varios años becada en Filipinas, fue encargada por el Archivo Nacional de las islas a recuperar once millones de documentos de la época colonial sin catalogar ni clasificar, que recuperó en 34.000 legajos, tras formar a un equipo de investigadores.  Además de la Trinidad, también zarparon la Victoria, la San Antonio, la Concepción y la Santiago, con el objetivo de hallar un paso marítimo hacia el Océano Pacifico desde el Atlántico. Entre los 265 marineros que componen la expedición, viaja este emeritense, uno de los dieciocho supervivientes que regresa a Sevilla el 6 de septiembre de 1522. En una placa conmemorativa de la primera circunnavegación de la Tierra, en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) se afirma: "De los 265 tripulantes que al mando de Fernando Magallanes salieron de este puerto de Sanlúcar de Barrameda el día 20 de septiembre de 1519 para dar, por primera vez, la vuelta al mundo, solamente volvieron a este mismo lugar de partida, en 6 de septiembre de 1522, los 18 navegantes que se citan a continuación", lista encabezada por Juan Sebastián Elcano (Guetaria, 1476; Océano Pacífico, 4/08/1526), y en la que figura "Hernando de Bustamante, de Mérida". La placa termina con este homenaje: "El Excmo. Ayuntamiento de esta ciudad y el Ateneo Sanluqueño, unidos ambos en un mismo sentimiento de veneración hacia las glorias del pasado, convinieron colocar aquí estos azulejos como medio de conmemorar de un modo público y permanente, la gesta referida, digna de no caer en el olvido de los tiempos. 1956, mayo 7."
            Bustamante embarcó en la nao Concepción, en la que iba Elcano como maestre. Fue el único extremeño de la expedición, en la que viajó con el oficio de "barbero y cirujano". Su primera acción destacada fue adentrarse en el estrecho en compañía de tres compañeros a bordo de una chalupa, para ascender a un monte cercano y ver desde lo alto... si el brazo de mar que se notaba sin salida, desde el punto en que se hallaban por las islas que interceptaban el horizonte, iba a parar al otro mar... Efectivamente, divisaron el mar del Sur el 27 de noviembre, al que bautizaron como mar Pacífico, por la tranquilidad de sus aguas. Regresó a España en la nao Victoria,  capitaneada por Elcano tras rodear el mundo y recorrer 14.460 leguas en tres años menos catorce días, según cuenta Baños [3].
            El extremeño A. Dovane recuerda en su blog [4] que Hernando de Bustamante se convirtió en íntimo amigo de Magallanes durante su travesía por el océano, hasta llegar a las costas de Brasil, y posteriormente a la Patagonia, hasta que el 21 de octubre de 1520 dieron finalmente con el ansiado paso. En el Pacífico, se enfrentaron al hambre, las traiciones, las enfermedades y a la muerte.
            El 27 de abril de 1521, en Filipinas, Magallanes muere a manos de los indígenas, pasando el mando de la escuadra a Juan Sebastián Elcano, con tan solo un navío, ya que la tempestad destruyó la Santiago; la San Antonio cayó en manos de unos amotinados que pusieron rumbo a España; a la Concepción se le prendió fuego por falta de hombres y en Tidor permaneció la Trinidad.
             La Victoria, al mando de Elcano, fue la única en arribar a España el 6 de septiembre de 1522, con solo 18 hombres de los 265 que iniciaron la travesía, entre ellos el barbero y marino emeritense Hernando de Bustamante. Otros 12 fueron retenidos como prisioneros en Cabo Verde y regresaron semanas después a Sevilla, vía Lisboa. Los cinco supervivientes de la Trinidad también completaron la vuelta al mundo, aunque no regresaron a España hasta 1525.
            Hernando de Bustamante, según refiere A. Dovane, fue elegido por Elcano, para acompañarle en la visita al rey Carlos I y emperador Carlos V para contarle su viaje, el primero jamás registrado de circunnavegación al orbe, probando de este modo que la tierra era redonda. Señala el Conde de Canilleros: "Cuando Juan Sebastián tuvo que elegir quien le acompañara en la visita a Carlos V, el designado para hablar al Emperador de aquella gesta en la que Extremadura --representada siempre en las epopeyas ultramarinas por todos los grandes caudillos-- tuvo ahora por representante a un modesto barbero, que ganó para ella una parte en el famoso lema escrito sobre el globo terráqueo: Primus circundedisti me."[5]
            El cargamento traído en la nao Victoria fue de 381 sacos de especias, con un peso de 524 quintales. Su venta en el mercado español y europeo cubre los gastos de la expedición y arrojó un beneficio de 346.220 maravedíes, según se recoge en el blog España ilustrada en el capítulo dedicado al viaje de Magallanes y Elcano. [6] Ante el rey, en su corte de Valladolid, Elcano y su tripulación le presentaron a los indios que traían, los regalos recibidos, pájaros raros, producciones, y las preciosas especerías adquiridas. El emperador llenó de honores a los héroes (a Elcano, quinientos ducados de por vida, según Baños, por ser el primer hombre que había dado la vuelta al mundo; y al piloto Francisco Albo y al barbero Bustamante, sendos escudos de armas, y al extremeño,  un escudo y 4.000 reales de vellón).  Elcano recibió un escudo de armas, cuya cimera, un globo terráqueo, lleva la leyenda Primus cincundedisti me (El primero que me diste la vuelta). Para la antropóloga extremeña, Bustamante es el que descubre el Estrecho de Magallanes, porque fue el primero en avistar que había agua al otro lado y Magallanes se arriesgó.[7]
      
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[1] Vid.: El Conde de Canilleros: El barbero de la primera vuelta al mundo, en ABC del 28/05/1967.
 
 
 [2] Vid.: Baños Llanos, María Belén: Fernando de Bustamante y Cáceres, Real Academia de la Historia (http://dbe.rah.es/biografias/54156/fernando-de-bustamante-y-caceres). Véase también el diario Hoy de 7/03/2010, y la página web de Torrejoncillotodonoticias. com.(https://www.torrejoncillotodonoticias.com/2010/03/belen-banas.html).
 
[3] Vid.: Obra. cit.
 
 [5] Vid.: Ob. cit.
 
 
 
 
 [7] Vid. Ob. cit.
 

martes, 31 de julio de 2018

ALFONSO VIII, FUNDADOR DE PLASENCIA




         Alfonso VIII, apodado el de las Navas o el Noble (Soria, 11/11/1155; Gutierre-Muñoz, Ávila, 05/10/1214), hijo de Sancho III y Blanca de Navarra, fue rey de Castilla (1158-1214). Accedió al trono en 1158, a la muerte de su padre, a los 3 años de edad. Este hecho dio origen a la disputa del poder entre los partidos nobiliarios, los Lara y los Castro, que pretendían su tutela y la regencia, al igual que su tío, el rey de León, Fernando II, sucesos que casi provocan una guerra civil. Un hidalgo sacó al pequeño del palacio real y lo puso bajo la custodia de las villas leales del norte de Castilla: San Esteban de Gormaz (Soria) y Ávila. Siendo adolescente, tuvo que luchar por la conquista de su reino, tomando por sorpresa Toledo. Así, fue conocido como Rex Castelle et Toleti (Rey de Castilla y Toledo).
 
            En 1174 cedió la villa de Uclés (Cuenca) a la Orden de Santiago, desde entonces la principal casa de la orden. Desde aquí inicia una campaña que culmina con la reconquista de Cuenca en 1177.
            Alfonso VIII funda Plasencia en 1186, y le otorga un escudo en el que se dice: Ut placeat Deo et hominibus (para agradar a Dios y a los hombres). El soberano pretende con ello fortalecer la línea del Tajo con la creación de una retaguardia en el avance de la reconquista hacia el sur de la Península, al tiempo que restringía la expansión del reino de León en la Trasierra o Sierra de Béjar y obligaba a volver a utilizar la Vía de la Plata como límite entre ambos reinos. Su creación castellaniza el territorio, no solo civilmente, sino también eclesiásticamente, por lo que crea la nueva diócesis de Plasencia, que consolida la ciudad, que pasa a depender de la metrópoli toledana en lugar de la compostelana. [1] El Obispado de Plasencia fue erigido canónicamente por el papa Clemente III, a instancias del Alfonso VIII, en el año 1189, poco después de la fundación de la ciudad. Aunque no se conserva la bula original, su texto íntegro, sin consignarse la fecha, está inserto en otra obra del papa Honorio III, firmada el 14/11/1221, en la que se confirma la erección de la diócesis [2], aunque se puede afirmar con absoluta certeza que la diócesis de Plasencia comienza a existir en 1189. De otro lado, los orígenes del mercado del martes, que ese día de la semana se celebra en la ciudad, se remontan a finales del siglo XII, coincidiendo con su fundación, que desde su nacimiento, estuvo muy ligada al comercio. La celebración del Martes Mayor de Plasencia, declarada fiesta de Interés Turístico Regional en 1986, tiene lugar el primer martes de agosto, y se celebra desde hace más de cuarenta años. La fiesta data de los años sesenta y en ella los placentinos rinden homenaje a las comarcas de su entorno y a los protagonistas del mercado. [3]  
            Tras fundar Plasencia, Alfonso VIII relanza la Reconquista, recuperando La Rioja, en manos navarras, que incorpora a su reino. Establece alianzas con todos los reinos peninsulares cristianos (Portugal, León, Castilla, Navarra y Aragón), para proseguir conquistando las tierras ocupadas por los almohades. En 1179 firma el Tratado de Cazorla, que delimita las zonas de expansión de cada reino. En 1195, tras la ruptura de la tregua con el imperio almohade, acude a la defensa de Alarcos (Ciudad Real), en ese momento concebido como el principal enclave de la región. En la batalla de Alarcos, el monarca es derrotado por el califa almohade Abu Taqub Yusuf al-Mansur. Tras la inmediata reocupación de toda la región por parte de los almohades, comenzando por Calatrava la Vieja, la frontera entre Castilla y el imperio almohade se trasladó durante diecisiete años a los Montes de Toledo. En 1212, con la mediación del papa Inocencio III, fue convocada una cruzada con el fin de derrotar definitivamente a los almohades. A ella acudieron, además de sus súbditos castellanos, aragoneses --al mando del rey Pedro II el Católico; navarros, dirigidos por Sancho VIII el Fuerte; y ultramontanos--, el arzobispo Arnaldo de Narbona, entre otros; y las respectivas órdenes militares. Con todos ellos y tras la recuperación de los enclaves del valle del Guadiana, alcanzó la esperada victoria sobre el califa almohade en la batalla de las Navas de Tolosa, en las inmediaciones de Santa Elena (Jaén), el 16 de julio del citado año.
            Alfonso VIII fue el fundador de la primera universidad española, el Studium Generale de Palencia, que decayó tras su fallecimiento. Su corte sería un importante instrumento cultural, que acogió a sabios y trovadores, especialmente por la influencia de su esposa gascona doña Leonor (hermana de Ricardo Corazón de León). El rey se casó en septiembre de 1170 en Burgos con Leonor de Plantagenet, hija de Enrique II de Inglaterra y de Leonor de Aquitania. [4] La influencia política y cultural de la reina fue notable, y con ella tuvo quince hijos --entre ellos, doña Berenguela, segunda esposa de Alfonso IX de León, así como las infantas Urraca, Blanca (madre de San Luis, rey de Francia) y Leonor, que se casaron con los reyes Alonso II de Portugal, Luis VIII de Francia y Jaime I de Aragón, respectivamente, así como doña Constanza, abadesa de las Huelgas, don Fernando y el futuro rey Enrique I--, la menor de los cuales, la infanta Mafalda de Castilla, nació en Plasencia (1191), y está  inhumada en la capilla mayor, al lado del Evangelio, de la catedral vieja de Salamanca. [5]
            En vísperas de la Feria y Fiestas de Plasencia del año 1995, el entonces alcalde de la ciudad, Cándido Cabrera (Talaván, Cáceres, 1933; Plasencia, 2015), alcalde de la ciudad entre 1989-1995, se despidió de los placentinos con el pregón e inauguró, al mismo tiempo,  la estatua ecuestre en honor de Alfonso VIII, fundador de la ciudad, levantada en la plaza de San Pedro de Alcántara, entre la Puerta del Sol y la avenida de La Salle. [6]

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[1] Vid.: Viajar por Extremadura. Hoy.es (http://www.webcitation.org/5mdqxiqps)
[2] Vid.: Web de la Diócesis de Plasencia. (http://www.diocesisplasencia.org/w/?page_id=542).
[4] Vid.: Wikipedia. Alfonso VIII de Castilla.
[6] Vid.:  Cañamero González, Juan Manuel: Cándido. Perfil humano y político de un alcalde de Plasencia, Edit. Arcadia Printer, Plasencia, 1986, págs, 154-163.