Hace
unos días se ha jubilado el doctor Jesús
José de la Gándara (Tornavacas, Cáceres, 1956), psiquiatra, escritor y poeta,
a los 70 años. Doctor en Medicina y especialista en Psiquiatría, trabajó como
jefe de Servicio de Psiquiatría del Complejo Asistencial Universitario de
Burgos, ejerció como profesor universitario y participó en numerosas sociedades
científicas. Luchó de forma activa contra el estigma de las enfermedades
mentales. Escribió ensayos científicos y obras poéticas. Ha publicado libros
como “Trilemas”, “Trucos y tretas para vivir bien”, “Me comunico, luego
existo”, “El reto de la felicidad”, “Depresión en pacientes de riesgo”, “El
síndrome del espejo”, “Envejecer en soledad” y “Comprar por comprar”. Recibió
premios por su aportación a la Medicina y a la cultura artística.
EL
ABUELO QUE LLEGÓ AL VALLE DEL JERTE PARA CURARSE
El doctor Jesús José de la Gándara fue nieto del Dr. José de la Gándara Palacios (Anaz Solares, Cantabria, 19/03/1889; Tornavacas, Cáceres, 29/05/1977). Nacido en el seno de una familia noble y acomodada, su padre era abogado y tuvo once hijos, que cursaron carreras universitarias en Madrid. Matrimonió con Enriqueta-Cecilia Porras González del Campo, de cuyo matrimonio nacieron siete hijos. Estaba en posesión de varias distinciones honoríficas.

José de la Gándara Palacios. (Cedida por su nieta Mariló)
El Dr. José de la Gándara estudió el Bachillerato en los Escolapios de Villacarriedo (Cantabria) y Medicina en la Universidad de Madrid, obteniendo Premio Extraordinario de fin de carrera. Fue muy estimado por Santiago Ramón y Cajal, del que siempre tuvo en su despacho la foto dedicada por el Nobel español.
Don José empezó a ejercer como médico en Madrid, pero en el hospital en el que trabajaba contrajo una grave enfermedad de difícil curación para la medicina de aquellos tiempos. Le aconsejaron que, para tener una vida más tranquila y reponerse de la misma, se fuese a vivir al Valle del Jerte.
Hacia 1920 llegó a El Torno, un pequeño pueblo serrano de la comarca. Al cabo de un tiempo, el doctor De la Gándara Palacios se curó de su enfermedad y fue tal el cariño que tomó por el Valle, que decidió quedarse en él. En El Torno ejerció unos años como médico y después se trasladó a Tornavacas, donde permaneció hasta su jubilación.
ELIMINÓ
EL PALUDISMO EN LA ZONA
Fue director del Dispensario Antipalúdico de Tornavacas, que abarcaba una gran zona de la provincia de Ávila, el Valle del Jerte, La Vera, Plasencia y Navalmoral de la Mata, donde llevó a cabo una gran labor para erradicar la terrible enfermedad de la época, que tantos estragos causaba en la población de aquellas zonas. Todos los años organizaba cursos para que otros médicos aprendiesen a combatirla.
DISTINCIONES
Y DESCENDENCIA
Por méritos contraídos con los hospitales de sangre, donde de forma desinteresada atendió en Plasencia a los heridos de guerra que procedían de los frentes donde combatían en la Guerra Civil española, el Gobierno le distinguió el 1 de julio de 1961 con la Orden Civil de Sanidad, en la categoría de Encomienda.
Asimismo, fue elegido hijo adoptivo de Tornavacas y estaba en posesión de la Medalla al Mérito en el Trabajo.
Como homenaje póstumo, y para que sus restos descansaren junto a los de su esposa, fallecida en 1944, el Ayuntamiento de Tornavacas regaló a sus hijos el panteón en el que reposan juntos, con la siguiente dedicatoria: “A nuestro médico”, gesto que honra al consistorio, entonces presidido por Emilio Buenadicha, y que la familia agradeció profundamente.
De sus siete hijos, su hijo José Joaquín siguió su trayectoria profesional, siendo muy querido en La Rioja, y los nietos que también eligieron la Medicina no han olvidado sus consejos, según ha declarado su hija, Pilar de la Gándara Porras, residente en Sevilla.

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