viernes, 25 de diciembre de 2015

EL REY APELA AL ENTENDIMIENTO EN LA LEGISLATURA DE TODOS

 
           En su tradicional Mensaje de Navidad a los españoles, el segundo tras su acceso al Trono, el Rey ha apelado a la "voluntad de entendimiento y el espíritu fraternal, tan propios de estos días", tras invocar "la pluralidad política expresada en las urnas" que "aporta sin duda sensibilidades, visiones y perspectivas diferentes" y conlleva, a la vez, "una forma de hacer la política basada en el diálogo, la concertación y el compromiso, con la finalidad de tomar las mejores decisiones que resuelvan los problemas de los ciudadanos."
            En su alocución, grabada por primera vez en el Palacio Real y no en su residencia  --símbolo de la grandeza de España y de su historia, donde la Corona celebra los actos de Estado, "que nos ayuda a entender nuestro presente y orientar nuestro futuro"--,  el Monarca hizo un llamamiento a "reconocernos en lo que nos une" y a poner en valor todo lo construido a lo largo de nuestra historia "con muchos y grandes sacrificios, también con generosidad y enorme entrega", en base a unos valores constitucionales que compartimos y a unas reglas comunes de convivencia que nos unen;  a un Estado que reconoce nuestra diversidad en el autogobierno y que "tiene en el respeto a la voluntad democrática de todos los españoles, expresada a través de la ley, el fundamento de nuestra libertad". Por ello, no dudó en afirmar que "ser y sentirse español, querer, admirar y respetar a España, es un sentimiento profundo, una emoción sincera y un orgullo muy legítimo". Don Felipe añadió que "es imprescindible" el fortalecimiento de la cohesión nacional, porque "lo que nos debe importar a todos es España y el interés general de los españoles".
            Tras las elecciones del 20-D, Felipe VI ha subrayado que España inicia una nueva legislatura que "requiere todos los esfuerzos, todas las energías, todas las voluntades de nuestras instituciones democráticas" y "conlleva una nueva forma de hacer política, basada en el diálogo, la concertación y el compromiso, para adecuar nuestro progreso político a la realidad de la sociedad española de hoy". En este sentido, el soberano recordó que la España actual es muy distinta de la España de los siglos que nos precedieron por "la generosa voluntad de entendimiento de todos los españoles", por "el sincero espíritu de reconciliación y superación de nuestras diferencias históricas y "por el compromiso de las fuerzas políticas y sociales con el servicio a todo un pueblo" y "a los intereses generales de la nación, que deben estar siempre por encima de todos", una lección de nuestra historia reciente que nunca debemos olvidar. Ante ello, el Rey hizo hincapié en que tampoco debemos olvidar que la ruptura de la Ley, la imposición de una idea o de un proyecto de unos sobre la voluntad de los españoles, solo nos ha conducido en nuestra historia a la decadencia, al empobrecimiento y al aislamiento. "Ese es un error de nuestro pasado que no debemos volver a cometer."
            Ante el discurrir de los días que se avecinan, el Rey señaló que el único camino es ya, de manera irrenunciable, "el del entendimiento, la convivencia y la concordia en democracia y libertad" y, por ello, apeló a respetar el orden constitucional, que es tanto como defender la convivencia democrática aprobada por todo el pueblo español que es, a su vez, la defensa de los derechos y libertades de todos los ciudadanos y de nuestra diversidad cultural y territorial. Aún más, el Monarca quiso reiterar un mensaje de serenidad, de tranquilidad y confianza en la unidad y continuidad de España y un mensaje de seguridad en la primacía y defensa de la Constitución.
            No obstante los desafíos que nos esperan, Don Felipe quiso transmitir un mensaje de esperanza basado en la reflexión serena, el contraste sincero y leal de las opiniones, y el respeto tanto a la realidad de nuestra historia, como a la íntima comunidad de afectos e intereses entre los españoles, al objeto de que alimenten la vigencia de nuestro mejor espíritu constitucional.
            No olvidó el Rey reafirmar que "la mejora de la economía es una prioridad para todos" y recordó que las instituciones tienen un deber con los ciudadanos, las familias, y especialmente los más jóvenes, "para que puedan recuperar lo que nunca se debe perder: la tranquilidad y la estabilidad con las que afrontar el futuro y la ilusión por un proyecto de vida hacia el mañana"; pero no dudó en advertir que "todos deseamos un crecimiento económico sostenido", que permita seguir creando empleo --y empleo digno--, que fortalezca los servicios públicos esenciales, como la sanidad y la educación, que permita reducir las desigualdades, acentuadas por la dureza de la crisis económica.
            Felipe VI aludió, finalmente, a los grandes desafíos que tiene planteados Europa, como los atentados a nuestro modelo de convivencia y a los más elementales valores humanos del yihadismo islamista, y a la lucha contra el cambio climático,  ante los que abogó porque la voz de España se haga oír en la UE y en las instituciones internacionales "en todo aquello que afecta a nuestras convicciones y a nuestros intereses vitales", porque "el mundo de hoy exige naciones fuertes, responsables, unidas, solidarias y leales".
            Por último, el Monarca alentó a los españoles "a seguir caminando con la voluntad de entendimiento y con el espíritu de unión", porque "hace décadas --recordó-- que el pueblo español decidió, de una vez por todas, darse la mano y no la espalda", y, como es tradicional, el Rey felicitó las Pascuas en las cuatro lenguas del Estado: castellano, vasco, catalán y gallego.
 

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